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Música vallenata. Alejandro Durán y Alberto Anaya: corredurías, compadrazgo y conduerma.

 

 Autor: Ángel Massiris CabezaCorreo: massiris@gmail.com
 
Alejandro Durán (1919-1989), más conocido como Alejo Durán fue un acordeonista y cantautor, considerado uno de los máximos exponentes de la música de acordeón tradicional del Caribe colombiano. Como todos los acordeonistas de su generación se desplazaba de pueblo en pueblo cantando en fiestas populares y parrandas en correrías o "𝙘𝙤𝙧𝙧𝙚𝙙𝙪𝙧𝙞́𝙖𝙨" incesantes. Alberto Anaya Brango (1917-1998), por su parte, fue un comerciante nacido en Purísima (Córdoba), quien en los años sesenta también se desplazaba por los pueblos de Córdoba y Sucre en un pequeño camión cargado de mercancías destinadas a surtir algunas tiendas. En ese nomadismo artístico de Alejo y comercial de Anaya se dieron encuentros entre estos dos personajes, de los que surgió una amistad que posteriormente se transformó en compadrazgo, al bautizar Anaya uno de los hijos de Alejo. De esa amistad nació una canción de Alejandro Durán dedicada a Anaya, titulada "𝑨𝒍𝒃𝒆𝒓𝒕𝒐 𝑨𝒏𝒂𝒚𝒂", la cual apareció en el álbum "𝑬𝒍 𝒑𝒂𝒋𝒂𝒓𝒊𝒕𝒐' (Candelazos curro Vol. 10,) prensado en el año 1970 por el sello Philips (ver imagen de portada y disco). En dicha canción alejo se refiere a Anaya como su “𝐶𝑜𝑚𝑝𝑎𝑛̃𝑒𝑟𝑜 𝑑𝑒 𝑓𝑟𝑎𝑐𝑎𝑠𝑜𝑠”, expresión que sintetiza una experiencia común vivida en alguna parranda, en la cual cada uno había conquistado una dama casada, cuya consumación fue abruptamente interrumpida por la aparición de los esposos. De esta experiencia Alejo aprendió que no se deben enamorar mujeres ajenas, pues esto es una "𝘾𝙤𝙣𝙙𝙪𝙚𝙧𝙢𝙖", expresión campesina de la época utilizada en el Caribe colombiano para referirse a situaciones tormentosas, problemáticas o embarazosas. Ese parece ser también el sentido dado a esta expresión por Gabriel García Márquez en su novela “El otoño del patriarca”, en la que textualmente escribió: “...pero cuando lo dejaron solo otra vez con su patria y su poder no volvió a emponzoñarse la sangre con la 𝘾𝙤𝙣𝙙𝙪𝙚𝙧𝙢𝙖 de la ley escrita, sino que gobernaba de viva voz...”. Esta expresión la aprendió García Márquez de su abuela en su niñez. Es importante destacar que a través de la canción, Alejo transmite algunos consejos en los que manifiesta la inconveniencia de esas experiencias amorosas prohibidas, evidente en las proclamas con las que termina la canción dirigidas a Lambi, como cariñosamente llamaba a su compadre Alberto Anaya en reconocimiento de su verbosidad y gracia al hablar. La primera proclama dice "𝐸𝑠𝑜 𝑙𝑒 𝑝𝑎𝑠𝑎 𝑎 𝑙𝑎𝑚𝑏𝑖 𝑝𝑜𝑟𝑞𝑢𝑒 𝑒𝑠 𝑒𝑛𝑎𝑚𝑜𝑟𝑎𝑑𝑜 𝑑𝑒 𝑙𝑎𝑠 𝑎𝑗𝑒𝑛𝑎𝑠" y en la segunda, “𝑌 𝑞𝑢𝑒 𝑠𝑒 𝑎𝑛𝑑𝑒 𝑒𝑛𝑎𝑚𝑜𝑟𝑎𝑛𝑑𝑜 𝑦 𝑣𝑒𝑟𝑎́ 𝑞𝑢𝑒 𝑙𝑜 𝑣𝑎𝑛 𝑎 𝑝𝑒𝑙𝑎́". En esta última, a diferencia de la connotación violenta que tiene hoy la expresión “lo van a pelá”; en los años sesenta se utilizaba con el sentido económico de dejar a la persona sin dinero o “sin un peso”. 
 
Pulsando el siguiente enlace podrán escuchar el audio de la canción, cuya grabación fue hecha al aire libre, a partir del sonido de los parlantes del tornamesa donde reproduje el fonograma, razón por la cual dicho sonido no es el mejor, pero es audible.
 

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