Autor: Ángel Massiris Cabeza
Blog: Cultura Musical del Caribe Colombiano
Blog: Geografía, Desarrollo y Ordenamiento Territorial
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Publicado en: Blog Cultura musical del Caribe colombiano
Fecha de publicación: Agosto 6 de 2026
Derechos de autor: Esta publicación está protegida por las normas de derecho de autor. Prohibida la reproducción parcial o total, por cualquier medio, sin la autorización del autor. Solo se autoriza la divulgación del enlace de la publicación que se muestra a continuación:
https://musicaribecol.blogspot.com/2026/08/adolfo-mejia-primer-artista-costeno-en.html
TABLA DE CONTENIDO
1. Introducción y planteamiento del problema
2. Contexto discográfico: los estudios de Los Ángeles y el mercado latino. 1925-1930
3. Evidencia documental
4. Evidencia sonora
Agradecimiento: Al investigador y maestro Enrique Luis Muñoz Vélez por la revisión y validación del texto, su contribución en el análisis de la interpretación vocal y musical de las dos canciones examinadas en el estudio y sus valiosas observaciones. Muñoz Vélez es la máxima autoridad en el mundo para hablar sobre la vida y obra de Adolfo Mejía, razón por la cual me honra su contribución y la validación de este trabajo.
Cítese como: Massiris Cabeza, Ángel (2026), "Nueva hipótesis sobre el primer artista costeño en grabar en el extranjero. Los Ángeles 1927-1928". Artículo digital publicado en el Blog Cultura Musical del Caribe Colombiano, el 6 de agosto de 2026. disponible en:
https://musicaribecol.blogspot.com/2026/08/adolfo-mejia-primer-artista-costeno-en.html
TABLA DE CONTENIDO
1. Introducción y planteamiento del problema
2. Contexto discográfico: los estudios de Los Ángeles y el mercado latino. 1925-1930
3. Evidencia documental
4. Evidencia sonora
5. Conclusiones y nuevas hipótesis
Referencias
1. INTRODUCCIÓN Y PLANTEAMIENTO DEL PROBLEMA
La historiografía de la música costeña colombiana ha atribuido de manera reiterada, por décadas, a Ángel María Camacho y Cano (1901-1993), la condición de primer artista de la región en grabar de modo presencial en el extranjero. El argumento se sostiene en su viaje a Nueva York en 1929, donde grabó más de un centenar de piezas para los sellos Columbia y Brunswick y en el desconocimiento de viajes realizados por otros artistas costeños a Estados Unidos antes de 1930.
Nuevas evidencias encontradas en esta investigación permiten plantear la hipótesis de que antes de las grabaciones de Camacho y Cano, Adolfo Mejía Navarro (1905-1973) ya había grabado de modo presencial en Los Ángeles (California). Guiados por este supuesto asumimos la tarea de reunir evidencias para probarla, utilizando recursos metodológicos tales como el análisis contextual, documental y sonoro. En el presente artículo se presentan los resultados de la investigación, análisis, conclusiones y nuevas hipótesis; inscritos en el contexto del desarrollo de la industria discográfica para el mercado hispano en Estados Unidos, durante la segunda mitad de la década de 1920.
2. CONTEXTO DISCOGRÁFICO: LOS ESTUDIOS DE LOS ÁNGELES Y EL MERCADO LATINO, 1925-1930
Entre 1925 y 1930 la industria fonográfica estadounidense experimentó dos transformaciones decisivas. La primera, fue la transición del sistema acústico al eléctrico, que permitió mayor fidelidad y la grabación de conjuntos pequeños de cuatro o cinco músicos. La segunda, la segmentación del mercado discográfico, en parte por el aumento de la población de migrantes de habla hispana. En efecto, como consecuencia de la Revolución Mexicana (1910-1920), miles de migrantes llegaron a Texas, California y Chicago, aumentado el mercado de la música mexicana. Sellos como Brunswick, Columbia y Victor crearon series específicas para el público hispano de estos territorios, que luego se amplió a otras músicas regionales cubanas, centroamericanas y suramericanas.
En 1923, Brunswick inició grabaciones en Los Ángeles con orquestas que tocaban en hoteles famosos como el Biltmore. En 1924 compró el sello Vocalion, que ya tenía un catálogo amplio de grabaciones de artistas hispanos, línea que continúo en su estudio de Los Ángeles, grabaciones que iban dirigidas, principalmente, a los barrios latinos de la ciudad donde se concentraba gran parte de la población hispana migrante, que extrañaba su música.
3. EVIDENCIA DOCUMENTAL
En el contexto anterior, escudriñando el catálogo de grabaciones realizados en Estados Unidos entre 1925 y 1930 se encontró una primera evidencia que ubica a Adolfo Mejía en Los Ángeles (California) grabando a dúo con el tenor mexicano Roberto Guzmán dos canciones: "Cielo azul” y “Un recuerdo”. Según el catálogo de la Discography Of American Historical Recordings, las matrices fueron grabadas el 9 de enero de 1928 (Imagen 1), en tanto que Richard Spootswood en su libro Ethnic Music on Records ubica la grabación el 29 de diciembre de 1927 (Imagen 2), existiendo entre las dos fuentes 11 días de diferencia.
Imagen 1. Ficha catálogo DAHR de la canción "Cielo azul", 1928
Fuente: Discography Of American Historical Recordings. DAHR. University of California, Santa Bárbara. Registro LAE29-LAE30, 9 de enero de 1928.
Imagen 2. Información catálogo Spootswood del disco Cielo Azul & Un Recuerdo
Fuente: Spottswood (1990: pag. 1953)
Las dos fuentes coinciden en ubicar la sesión de grabación en la ciudad de Los Ángeles (California), así como en el sello discográfico (Vocalion) y en el número serial del disco que contiene las dos canciones (8125). Los registros de las grabaciones del sello Vocalion presentes en las dos Fuentes coinciden en ubicar la serie 8000-8100 entre 1926 y 1928.
Como dato curioso en las notas que aparecen en la ficha de la Imagen 1 se indica que los dos artistas recibieron 137,00 dólares por la grabación y que la orquesta la integraron cuatro músicos.
Las dos evidencias mostradas cambian el planteamiento existente hasta hoy en el país de que Ángel María Camacho y Cano fue el primer artista costeño en grabar de modo presencial en el extranjero, considerando su viaje a Nueva York en el segundo semestre de 1929, contratado por Brunswick para grabar música del Caribe colombiano. Camacho grabó su primer disco en septiembre de 1929, según registros de la DAHR, es decir, más de veinte meses después de la grabación realizada por Roberto Guzmán & Adolfo Mejía en Los Ángeles. Aunque se trata de evidencias contundentes deja abierto un interrogante sobre las circunstancias del viaje, pues, hasta hoy no se tenía referencia alguna de un viaje de Adolfo Mejía a Estados Unidos, antes de 1930.
El interrogante señalado obligó a buscar información adicional que permitiera descartar la posibilidad de que se tratara de un cantante homónimo. La búsqueda arrojó dos nuevas evidencias: La reseña biográfica que la DAHR hace del vocalista que hizo dúo con el tenor mexicano en aquella memorable grabación y el audio de las dos canciones grabadas que permitió escuchar y analizar las voces de los intérpretes.
La revisión de la reseña biográfica de la DAHR no deja duda de que se trata del músico sinceano de nacimiento y cartagenero por adopción: Adolfo Mejía; al observarse en la descripción, la definición clara de que se trata de un músico y compositor colombiano que vivió y trabajó en Cartagena y Bogotá (Imagen 3). A lo que se suma la ausencia de registros documentada de la existencia de otro "Adolfo Mejía" en la industria fonográfica de la época. En la misma página referenciada, la DAHR presenta el listado de grabaciones de Mejía en Estados Unidos entre 1925 y 1944, discriminando el rol en cada grabación. En dicho listado aparece el disco de Guzmán & Mejía y se especifica el rol de vocalista de Mejía (Imagen 3).
Imagen 3. Ficha biográfica y listado de grabaciones de Adolfo Mejía registradas en la DAHR.
Fuente: Discography Of American Historical Recordings. DAHR. University of California, Santa Bárbara. 4. EVIDENCIA SONORA
En cuanto a la evidencia sonora, el análisis de la interpretación vocal de las dos canciones refuerza la hipótesis planteada, al observarse que Roberto Guzmán asume la primera voz de tenor lírico de timbre oscuro, vibrato amplio y dicción marcada, con articulación plena de consonantes. Adolfo Mejía ejecuta la segunda voz: tenor ligero de color más claro, con tesitura centrada y fraseo legato, propio de su formación pianística.
La descripción del párrafo anterior es validada por el investigador y maestro Enrique Luis Muñoz Vélez, la máxima autoridad para hablar sobre la vida obra de Adolfo Mejía; quien agrega que la voz de tenor oscuro, tipo spinto, de Roberto Guzmán al asumir desde la línea lírica un matiz dramático y llevar la melodía contrasta con el timbre tenórico ligero de Adolfo Mejía, quien con voz clara armoniza las frases melódicas de formas contrapuntíticas para que las dos voces suenen al unísono. Añade Muñoz Vélez que "Cielo azul" es una romanza blues, característica del área operática que requiere de aspectos dramáticos (Muñoz Vélez, 2026).
Un dato clave que se observa en la información que aparece en la ficha de la DAHR del disco "Cielo Azul" (ver Imagen 1) es la de que sus autores, tanto de letra y música son estadounidenses: George Whiting (letra) y Walter Donaldson (compositor) y los arreglos fueron realizados por el mexicano Roberto Guzmán; igual ocurre con "Un Recuerdo" cuya letra es de Lew Brown y B.G.G. De Sylva y la música del compositor Ray Henderson, en tanto que los arreglos también fueron hechos por Roberto Guzmán.
Que el disco fuera de autores estadounidenses Whiting/Donaldson y Henderson/Brown/DeSylva y los arreglos de Guzmán puede ser una muestra de que Mejía no fue a Los Ángeles a grabar música colombiana sino a insertarse en la lógica de la industria discográfica latina. También puede ser un indicador de que la figura principal era Guzmán y que Mejía estaba aprendiendo y acompañando.
Otro dato clave es que se trató de una única grabación. No se encontraron más registro de grabaciones de este dúo en Estados Unidos lo que puede interpretarse, hipotéticamente, como que el dúo no sostuvo una relación contractual estable con Brunswick-Vocalion, sino que participó en lo que la industria discográfica de la época denominaba una "prueba de estudio". Dicho mecanismo consistía en grabar un número reducido de matrices para evaluar la recepción comercial del artista en el mercado.
La ausencia de grabaciones posteriores permite inferir también que el proyecto no tuvo continuidad, ya fuera por los resultados de ventas, por la disolución del dúo o por la decisión de Mejía de continuar su trayectoria por otros derroteros. No obstante, la limitada extensión de esta experiencia no le resta importancia. Por el contrario, evidencia que en esa etapa Mejía presumiblemente se desempeñaba como músico migrante, dependiente de presentaciones en vivo y no de la producción discográfica como fuente principal de ingresos. En ese sentido, la grabación constituyó un trabajo puntual, pero de alto rendimiento simbólico.
Aunque fue una sola sesión, el hecho de aparecer en el catálogo de Vocalion con repertorio de autores de Broadway seguramente le otorgó a Mejía un capital de legitimidad y modernidad que operó como credencial fundamental en su posterior trayectoria. De este modo, aquella única grabación en Los Ángeles pudo funcionar como un evento bisagra, marcando el cierre de su etapa como músico de formación local y el inicio de su proyección como artista con circulación internacional, antecedente clave para su acceso a la beca de estudios en París en 1938.
Adicionalmente, el disco en referencia constituye un testimonio sonoro de inmenso valor para el patrimonio musical costeño y colombiano, al contener el registro vocal más antiguo de un artista del Caribe colombiano grabado en un fonograma en la historia discográfica colombiana.
En la Imagen 4 se muestran los marbetes de los dos lados del disco en referencia y, seguidamente, los audios.
Imagen 4. marbetes del disco grabado por Guzmán & Mejía, Los Ángeles, 1928
Fuente: Frontera Collectión.
Cielo Azul
Fuente: Frontera Collection
Un Recuerdo
Fuente: Frontera Collection
5. CONCLUSIONES Y NUEVAS HIPÓTESIS
Las evidencias examinadas permiten afirmar de manera razonable, pero no absoluta, que Adolfo Mejía estuvo presente en Los Ángeles California entre el 29 de diciembre de 1927 y el 9 de enero de 1928, período en el que grabó el disco con el tenor mexicano Roberto Guzmán. Este hecho desplaza más de año y medio la primacía atribuida a Ángel María Camacho y Cano como primer artista del Caribe colombiano en grabar de modo presencial en el extranjero. Del mismo modo, amplía la comprensión de la biografía y trayectoria artística de Mejía y le da al disco grabado un alto valor historiográfico. También ilustra la dinámica de la industria discográfica estadounidense de finales de los 20: estudios musicales regionales, repertorio adaptado y músicos latinoamericanos itinerantes.
Pero, ¿Cuáles fueron las circunstancias y motivaciones que propiciaron el viaje de Mejía a Los Ángeles y por qué no aparece en la literatura escrita hasta hoy sobre Adolfo Mejía referencia a este importante hecho? Esta pregunta no pudo ser resuelta plenamente en el presente trabajo, llegando solo al nivel de formular algunas hipótesis que se presentan a continuación.
Se postula que Adolfo Mejía viajó a Los Ángeles a finales de
1927 en la búsqueda de oportunidades artísticas y económicas dentro
del circuito musical latino de la costa oeste de Estados Unidos. No lo hizo
bajo contrato previo con la disquera Brunswick-Vocalion. Fue durante su
estancia en dicha ciudad que estableció contacto con el tenor mexicano Roberto
Guzmán, quien ya contaba con grabaciones para Vocalion desde 1926. Esta
vinculación permitió la realización de una sesión de grabación el 29 de
diciembre de 1927, según Spootswood o 9 de enero de 1928, según DAHR. El viaje constituiría el primer eslabón de
un proceso de acumulación de capital simbólico (reconocimiento artístico), económico (obtención de ingresos) y estratégico (relaciones con otros artistas) que propiciaran su formación artística académica y su subsistencia.
A finales de la década de 1920, Los Ángeles se había consolidado como centro de producción fonográfica para el mercado latino en Estados Unidos, liderado por sellos como Brunswick-Vocalion, entre otros. Esto abría oportunidades a artistas hispanos de trabajo remunerado en dólares en orquestas, teatros y estudios de la costa oeste; así como posicionarse en el epicentro de la industria discográfica latina para aumentar las probabilidades de ser contratado para grabaciones y establecer conexiones con otros artistas que contribuyeran a su desarrollo artístico.
A lo anterior se suma el capital simbólico que representaba grabar en Los Ángeles en el sello Vocalion. El registro fonográfico bajo dicho sello le otorgó a Mejía el prestigio de artista grabado en el contexto de la industria de Hollywood, lo que operaba como credencial de modernidad y circulación internacional. Diez años después, este capital, sumado al Premio Ezequiel Bernal obtenido en 1938, le permitió acceder a la beca del Gobierno Nacional para estudiar en la École Normale de Musique de París con Nadia Boulanger.
Sobre el por qué de la ausencia de este hecho en la literatura sobre la vida y obra de Adolfo Mejía, la hipótesis es la de que dichos trabajos no contaron en su momento con las evidencias que hoy estamos presentando; o si se conocían no fue dimensionado adecuadamente el alcance de las mismas en relación con la historiografía discográfica de la música costeña. En todo caso, este vacío es coherente con la naturaleza de los procesos de conocimiento, los cuales se van construyendo con la información disponible en cada momento y, en la medida, en que van surgiendo nuevos datos, nueva información, nuevos análisis e hipótesis, el conocimiento va avanzando cada vez más hacia mejores explicaciones, siempre susceptibles de cambio.
REFERENCIAS
Colección Frontera. UCLA Chicano Studies Research Center. Vocalion A-8125 “Cielo Azul”. Disponible en: [link de YouTube Frontera Collection]
Colección Frontera. UCLA Chicano Studies Research Center. Vocalion A-8125 “Un Recuerdo”. Disponible en: [link de YouTube Frontera Collection]
Discography Of American Historical Recordings. DAHR. University of California, Santa Bárbara. Registro LAE29-LAE30, 9 de enero de 1928.
Etiqueta original Vocalion A-B 8125. Brunswick-Balke-Collender Co., 1928.
Discography of American Historical Recordings. (s.f.). Adolfo Mejía. University of California, Santa Bárbara. adp.library.ucsb.edu
Discography of American Historical Recordings. (s.f.). Roberto Guzmán. University of California, Santa Bárbara. adp.library.ucsb.edu
Muñoz Vélez, E. L. (2026). Entrevista personal [Comunicación personal, WhatsApp].
Spottswood, R. K. (1990). Ethnic music on records: A discography of ethnic recordings produced in the United States, 1893 to 1942 (Vol. 4). University of Illinois Press.





Felicitaciones Angel. Estos estudios profundos en sus raíces, permiten reconocer esos artistas pioneros en mostrar el talento artístico colombiano.
ResponderBorrarEste artículo del doctor Ángel Massiris es un aporte valioso para la historiografía musical del Caribe colombiano. La hipótesis sobre Adolfo Mejía como el primer artista costeño en grabar en el extranjero, en Los Ángeles entre 1927 y 1928, abre un nuevo horizonte en la comprensión de nuestra memoria sonora. Este hallazgo fortalece el patrimonio cultural colombiano y nos invita a seguir indagando en los vacíos de nuestra historia musical para reconocer a quienes, con su talento, abrieron caminos en escenarios internacionales; recordándonos la importancia de valorar y difundir nuestra historia musical costeña.
ResponderBorrarEste artículo es un hallazgo que nos recuerda la importancia de valorar y difundir nuestra historia musical costeña.
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