Páginas

EL "PADRE DEL ACORDEÓN" EN LA MÚSICA COMERCIAL DEL CARIBE COLOMBIANO. DE PRIMACÍA CONSTRUIDA A PATERNIDAD ABIERTA


Autor: Ángel Massiris Cabeza
Cultura Musical del Caribe Colombiano

Perfil académico
Blog: Cultura Musical del Caribe Colombiano
Blog: Geografía, Desarrollo y Ordenamiento Territorial
Página web
Correo: massiris@gmail.com

Publicado en: Blog Cultura musical del Caribe colombiano
Fecha de publicación: 11 de septiembre de 2026
Primera actualización: 14 de septiembre de 2026

Portada. La portada fue diseñada con asistencia de IA. La imagen de Abel Antonio Villa aparece alterada, respecto a la original tomada de El Espectador. Esta es la original.
Tomada de El Espectador.

Agradecimientos: 

A Pedro Ricardo Rodríguez por su valioso aporte en la revisión de los aspectos discográficos y su aporte de evidencias. 
A Julio Oñate Martínez,  Mauricio Restrepo Gil y Alberto Cardona por su apoyo con material discográfico.
A  los maestros Arminio Mestra Osorio y Enrique Luis Muñoz Vélez por la lectura de los borradores y sus observaciones críticas. 
A Ramiro Álvarez Mercado por la presentación realizada a este trabajo publicada en su columna de la revista digital Panorama Cultural.

Derechos de autor: Esta publicación está protegida por las normas de derecho de autor. Prohibida la reproducción parcial o total, por cualquier medio, sin la autorización del autor. Solo se autoriza la divulgación del enlace de la publicación que se muestra a continuación:

Declaración de transparencia sobre el uso de Inteligencia Artificial. Este estudio y su redacción se realizaron siguiendo las normas del Committee on Publication Ethics —Comité de Ética en Publicación-. El planteamiento del problema, la selección, interpretación y análisis de las evidencias, así como las hipótesis y conclusiones son responsabilidad exclusiva del autor. Se usó IA como asistente para pulir el estilo, corregir gramática, ordenar mejor las ideas y evaluar la consistencia conceptual y metodológica. La IA no fue considerada fuente documental ni sustituyó la consulta y verificación de las fuentes primarias y secundarias. 

Cítese como: Massiris Cabeza, Ángel (2026), El "Padre del acordeón" en la música comercial del Caribe colombiano. De Primacía construida a paternidad abierta. Artículo digital publicado en el Blog Cultura Musical del Caribe Colombiano, el 11 de septiembre de 2026.

TABLA DE CONTENIDO

PRESENTACIÓN
PRÓLOGO
1. INTRODUCCIÓN Y PLANTEAMIENTO DEL PROBLEMA
2. CONSTRUCCIÓN DE UNA PRIMACÍA: ORIGEN Y CONSOLIDACIÓN DE LA IDEA DE “EL PADRE DEL ACORDEÓN”
2.1 Antes del “Padre”: Villa y la reivindicación de una primacía
2.2. De la reivindicación personal a la afirmación periodística
3. DISCUSIÓN DEL PROBLEMA. ANÁLISIS DE EVIDENCIAS 
3.1 Historiografía de los actores discográficos de las primeras grabaciones de música de acordeón: Foto Velasco y Odeón 
3.2. Grabaciones fonográficas colombianas prensadas por el sello Odeón. 1943-1945
3.3. Primeras grabaciones comerciales de música de acordeón. El problema de la datación
3.4 Acordeonistas de las primeras grabaciones 
3.4.1. Abel Antonio Villa
3.4.2. José Miguel Cuesta
3.4.3. Alejandro Barros “Corazón”
3.5 Trascendencia de las primeras grabaciones comerciales de música de acordeón
3.6.Villa, Cuesta, y Barros: síntesis comparativa
4. CONCLUSIÓN
REFERENCIAS
Fuentes bibliográficas
Fuentes hemerográficas
Fuentes discográficas
Fuentes documentales
ANEXO

PRESENTACIÓN

No estamos ante un escrito más sobre música. Estamos frente a una investigación de largo aliento, donde el autor, con rigor académico y con pruebas en la mano, se atreve a examinar uno de los temas más sensibles, debatidos y a veces más mitificados de nuestra historia musical: ¿a quién le corresponde realmente la primacía y la paternidad de la música de acordeón comercial del Caribe colombiano?

El doctor Massiris no habla desde la especulación. Habla desde la evidencia documental, discográfica e historiográfica. Y es ahí donde radica el valor fundamental de este aporte.

La música del Caribe colombiano ha sido construida por voces, acordeones, compositores e investigadores que se han negado a dejar que el tiempo borre las huellas de quienes forjaron nuestra identidad. Con la paciencia del investigador y el compromiso de quien entiende que la cultura también se preserva en los archivos, Massiris reúne materiales que permiten revisar, contrastar y enriquecer muchas ideas que durante décadas fueron aceptadas como verdades definitivas.

Entre las evidencias que sustentan su análisis, el lector encontrará joyas que hasta ahora eran desconocidas para el gran público: marbetes y audios inéditos de Abel Antonio Villa y de José Miguel Cuesta con el Conjunto Alacrán; registros autorales de grabaciones de Guillermo Buitrago con Alejandro Barros realizadas en Argentina; documentos historiográficos inéditos de Foto Velasco y del sello Odeón de Argentina y Chile, entre otros aportes que dan sólido soporte a sus conclusiones.

Uno de los mayores méritos de este trabajo consiste en invitarnos a repensar lo que creíamos saber, a dejar a un lado la historia contada de oídas y a acercarnos a la historia comprobada con fuentes. Porque la memoria cultural no se honra cuando se inmoviliza; se honra cuando se investiga, se confronta y se enriquece con nuevos hallazgos.

Como amante de la cultura y la música Caribe colombiano, celebro este tipo de esfuerzos. Un pueblo que no revisa su pasado con honestidad corre el riesgo de convertir las leyendas en certezas y las repeticiones en historia.

En tiempos donde abundan las opiniones rápidas y las conclusiones apresuradas, resulta reconfortante encontrar investigaciones que apuestan por la profundidad, el rigor académico y la búsqueda responsable de la verdad histórica. Este nuevo aporte del doctor Ángel Massiris Cabeza constituye una lectura obligada para investigadores, músicos, gestores culturales, melómanos y para todos aquellos que sienten pasión por las raíces de nuestra música.

Por ello, extiendo la invitación a leer, comentar y divulgar este importante estudio. Más allá de las conclusiones a las que llegue cada lector, la investigación aporta elementos fundamentales para seguir construyendo una comprensión más amplia y documentada de nuestro patrimonio musical.
Hay una vieja lección que nos deja la investigación cultural: la historia de la música no pertenece a quien más la repite, sino a quien tiene el valor de buscarla entre los documentos que el tiempo dejó dispersos.

Felicitaciones, doctor Ángel Massiris Cabeza, por seguir alumbrando con investigación seria y rigurosa los caminos de la memoria musical del Caribe colombiano. Pueden leerlo el texto completo aquí.

Ramiro Elías Álvarez Mercado
Columnista de la revista digital Panorama Cultural y escritor.

PRÓLOGO

Durante buena parte de las últimas décadas, la historiografía de la música de acordeón del Caribe colombiano ha descansado, en una proporción significativa, sobre los testimonios de sus protagonistas y de personas cercanas a ellos. Entre quienes más han contribuido a la recuperación de esta memoria se encuentra Julio Oñate Martínez, cuya extensa labor de entrevistas, recopilación de testimonios y estudio de la discografía constituye una fuente de indudable valor para el conocimiento de este patrimonio musical.

Esta historiografía testimonial ha permitido recuperar nombres, repertorios, acontecimientos y episodios que difícilmente podrían conocerse por otras vías. Sin embargo, la memoria, por valiosa que sea, no está exenta de imprecisiones, en especial cuando los testimonios se producen décadas después de los acontecimientos recordados. El problema aparece cuando afirmaciones originadas en esa memoria son después reproducidas por otros autores y medios de comunicación y adquieren, por efecto de su reiteración, el carácter de hechos establecidos, aun cuando no siempre hayan sido sometidas a comprobación documental de la época.

El presente estudio se inscribe en una línea de investigación desarrollada durante más de una década por el autor, orientada a confrontar algunas de las afirmaciones más arraigadas de la historiografía musical caribeña con documentos discográficos, registros autorales, catálogos, publicaciones hemerográficas de la época y evidencias fonográficas. Esta perspectiva no pretende descalificar la memoria oral, sino complementarla, someterla a contraste y precisar sus alcances.

1. INTRODUCCIÓN Y PLANTEAMIENTO DEL PROBLEMA

La historia de la música de acordeón del Caribe colombiano está ligada a la figura del "Padre del acordeón". Con el paso del tiempo, esta expresión se convirtió en una categoría de reconocimiento y prestigio asociada en especial con Abel Antonio Villa, a quien se atribuye haber sido el primer músico costeño en grabar comercialmente música de acordeón.

Como se documenta más adelante, la atribución a Villa como "Padre del acordeón" fue el resultado de una  construcción a través del tiempo, a partir de relatos del propio Villa, que tuvieron un gran impulso en el año 2003 cuando el investigador Julio Oñate Martínez reveló en su libro el ABC del Vallenato fragmentos de una entrevista que le realizó a Abel Antonio Villa en 1991, en la que éste le manifestó que "sus primeras grabaciones fueron para la etiqueta Odeón en 1944, realizadas en el estudio de Foto Velasco de Barranquilla" (Oñate, 2003: 303). 

Oñate identificó, en aquel momento, como primera grabación el disco del sello Odeón identificado con el número 76-714 que incluye las canciones "Las cosas de las mujeres & Pobre negra mía", interpretadas por "Abelito Villa con Guillermo Buitrago" y sus muchachos (Oñate, 2003: 303). Dicha grabación le permitió al investigador considerar que el reconocimiento que se le tributaba a Villa como "Padre del acordeón" era más que merecido (Oñate, 2003: 309).

En aquel momento Oñate hizo una advertencia: "...de todas maneras, como siempre es mi norma, se deja abierta la alternativa por si en algún momento pudiese aparecer un fonograma probatorio de algo diferente. Mientras tanto, Abel Antonio Villa y Guillermo Buitrago siguen siendo los pioneros en las grabaciones comerciales de los aires vallenatos" (Oñate, 2003: 312).

Más recientemente, en el año 2021, en el libro "Abel Antonio Villa el Padre del acordeón" los autores Julio Oñate Martínez y Álvaro Rojano Osorio abandonan parcialmente el argumento inicial planteado por Oñate, para considerar que la primera grabación comercial por la cual se le atribuye la paternidad del vallenato a Villa fue un acetato de 78 rpm grabado en Foto Velasco en 1944, que contenía la puya "Mi negra" y el paseo-son "Catalina", prensado por el sello Odeón de Chile (Rojano y Oñate, 2021: 86). Se refieren los autores al disco identificado con el número serial 76-723.

En este trabajo, el concepto "paternidad" se utiliza como una categoría historiográfica asociada a la atribución del título de "Padre del acordeón", no como una categoría discográfica que permita establecer por sí misma una primacía.

Los autores mencionados introducen, además, dos nuevos conceptos para calificar el acetato 76-723 como el primero en ser comercializado: "El número prensado y la promoción radial" (Rojano y Oñate, 2021: 86); y añaden que Odeón prensó un número pequeño de acetatos, dada la poca importancia que, para entonces, tenía la denominada música del Magdalena Grande (Rojano y Oñate, 2021: 86, 2021: 88). Además, amplían la primacía atribuida a Villa a la interpretación comercial de distintos aires vallenatos e incluso del porro (Rojano y Oñate, 2021: 89).

A pesar de todo lo expuesto, los dos investigadores, en una aparente contradicción, admiten  que antes de Abel Antonio Villa, ya se habían hecho grabaciones comerciales de música de acordeón y mencionan a José Miguel Cuesta, quien, según ellos, había grabado en 1944 con el "Conjunto Alacrán", la canción "El acordeón de Cuesta" y con José Barros la cumbia "El pescador" en 1945 (Rojano y Oñate, 2021: 89); sin embargo, consideran que la producción musical de Cuesta no tuvo la trascendencia que alcanzó Abel Antonio (Rojano y Oñate, 2021: 89).

También aportan un dato poco conocido en nuestra historiografía musical costeña, al afirmar que José Miguel Cuesta "fue el primer acordeonista del Caribe colombiano que interpretó música vallenata en la embajada de Estados Unidos, a mediados de los años cuarenta" (Rojano y Oñate, 2021: 89).

El objetivo central del presente estudio es contrastar con evidencia documental de la época, lo dicho por Abel Antonio Villa en 1991 y por Oñate Martínez en 2003, reiterado por el mismo Oñate y Rojano en el año 2021 y por otros investigadores, periodistas y opinadores durante al menos unas seis décadas.

En este contexto, la investigación se planteó las siguientes preguntas: ¿Cómo se conceptuó y construyó la figura de "Padre del acordeón" en la música del Caribe colombiano? ¿Cuáles fueron las primeras canciones de música de acordeón que fueron grabadas comercialmente? ¿Dónde y cuándo se grabaron las matrices de estas canciones y se prensaron los discos y qué empresa las produjo? ¿Quiénes fueron los acordeonistas que las interpretaron? ¿Cuál fue el alcance comercial de dichas grabaciones? ¿Puede hablarse de un "Padre del acordeón" en la música del Caribe colombiano?

La hipótesis sostiene que, con la evidencia documental disponible hasta hoy, no es posible demostrar que Abel Antonio Villa haya sido el primer acordeonista del Caribe colombiano en realizar una grabación comercial, ni que sus primeras grabaciones prensadas por el sello Odeón hayan tenido un impacto o alcance comercial superior al de otros pioneros de esa primera etapa. Se entiende por "primera grabación comercial" la realización de una matriz destinada al prensado de un disco para consumo público. Definición que excluye las grabaciones instantáneas o no comerciales que pudieran haberse realizado con anterioridad, como la de Pacho Rada en "La voz de la Patria" realizada en el año 1937.

El alcance o impacto comercial, por su parte, se entiende medido por el número de discos vendidos, la promoción en emisoras, la aparición en publicaciones promocionales del sello Odeón, en periódicos nacionales o regionales, entre otros indicadores. 

Un aspecto fundamental del método consiste en distinguir tres momentos que con frecuencia han sido tratados de manera confusa, como si fueran uno solo: la grabación de las matrices o discos maestros, el prensado de los mismos discos y el lanzamiento al mercado. Cada momento corresponde a fechas distintas. El método incorpora también el análisis contextual del proceso de producción discográfica de las primeras grabaciones de música de acordeón.

Para probar la hipótesis se examinan y confrontan fuentes de distinta naturaleza: discos y marbetes, números de serie y de matriz, registros autorales, catálogos, publicaciones periódicas, anuncios comerciales, testimonios orales y estudios historiográficos. 

Una parte importante del corpus procede de investigaciones previas del autor sobre la producción fonográfica del Caribe colombiano, complementadas para este estudio con anuncios de Foto Velasco y Odeón publicados en El Tiempo y otros medios durante las décadas de 1930 y 1940, así como de audios. 

2. CONSTRUCCIÓN DE UNA PRIMACÍA: ORIGEN Y CONSOLIDACIÓN DE LA IDEA DEL "PADRE DEL ACORDEÓN”

2.1 Antes del “Padre”: Villa y la reivindicación de una primacía

La expresión "Padre del acordeón", hoy inseparable de Abel Antonio Villa, no parece haber surgido desde el comienzo como una categoría historiográfica definida. La documentación examinada permite observar, más bien, un proceso gradual en el que confluyeron la propia voz del músico, la promoción discográfica, la prensa y posteriormente la investigación historiográfica (Ver Anexo).

Las primeras evidencias aparecen en las propias grabaciones de Villa. En 1965, en "Soy el mismo fulgor", la afirmación es explícita al señalar: "el primero disco en acordeón es de Abel Antonio Villa". En la misma grabación Villa también formuló otras afirmaciones controversiales de carácter retrospectivo sobre José Barros como el primero en grabar con la "violina" (armónica) y Buitrago el primero en grabar con la guitarra (Audio 1). 

Audio 1. "Soy el mismo fulgor", 1965.

  
Fuente: Sello Vergara, LP 190

En 1966, en "Se perdió mi fama", afirmó: "Yo fui el que puso el ejemplo y se siguieron por mí". Y añadió la pregunta: "¿Quién fue el primero que grabó en todas las emisoras?” (Audio 2).

Audio 2. "Se perdió mi fama", 1966.
  
Discos Fuentes (1966)

Estas declaraciones son importantes no porque demuestren la primacía, sino porque permiten establecer cuándo comenzó a documentarse la propia reivindicación de Villa como pionero.

En 1971 apareció el LP Los pioneros del acordeón, en cuya portada figuraban Abel Antonio Villa y Luis Enrique Martínez (Imagen 1). En ese mismo año, el apelativo había adquirido una formulación todavía más explícita como se observa en la portada del LP "Recógete. Con el Padre del acordeón" (Imagen 2). Para entonces, el título ya formaba parte de la identidad pública y discográfica de Villa.
 
Imagen 1. Los pioneros del acordeón, 1971.
Fuente: Delujo, LP 40002

Imagen 2. Portada del LP "Recógete con el padre del acordeón", 1971

Fuente: Sello Costeño, LP E-LDZ 20480

El conjunto de testimonios anteriores resulta revelador por dos razones. Primero, porque muestra que la reivindicación de la primacía por parte de Villa es anterior a la consolidación documental del apelativo “Padre del acordeón” que encontramos después. Segundo, porque Villa no parece estar reivindicando en esos primeros testimonios una categoría historiográfica precisa equivalente a "primer acordeonista que grabó comercialmente". Su lenguaje es más amplio y autorreferencial: fue quien “puso el ejemplo”, “quien grabó el primer disco en acordeón”, “quien abrió un camino que otros siguieron”.

La evolución continúa. En 1975, Villa vuelve a reivindicar su condición de pionero en “Canto a los compositores” (Audio 3). La reiteración muestra que su autopercepción como figura fundacional precedió y acompañó la consolidación pública del apelativo "Padre del acordeón".

Audio 3. "Canto a los compositores", 1975
  
Fuente: Discos Fuentes, LP 201026

2.2. De la reivindicación personal a la afirmación periodística

En 1976, el periódico El Tiempo señaló que Villa "fue el primer músico vallenato que grabó un disco" (Ver Anexo). En 1977, Gonzalo Guillén lo presentó como "el padre del vallenato" (Ver Anexo). En 1979 apareció de nuevo el apelativo "El padre del acordeón" como título de una producción discográfica (Imagen 3).

Imagen 3. Portada del LP “El padre del acordeón”
Fuente: Sello Vallenato, LP 2019

El proceso resulta historiográficamente significativo: una reivindicación en principio formulada por el propio artista pasó de modo progresivo a convertirse en una caracterización periodística y discográfica y luego en una categoría muy aceptada en el mundo artístico costeño. De este modo, la existencia y consolidación del título de "Padre" constituye un hecho historiográfico que debe distinguirse de la demostración documental de la primacía y paternidad que el título llegó a implicar. No siempre una construcción historiográfica es cierta per se.

3. DISCUSIÓN DEL PROBLEMA. ANÁLISIS DE EVIDENCIAS

La atribución de «Padre del acordeón» a Abel Antonio Villa tiene una explicación histórica comprensible: Villa está, sin duda, vinculado con algunos de los primeros discos comerciales de música de acordeón que conocemos y, desde los años sesenta, se presentó públicamente como pionero.

Pero existe una diferencia fundamental entre afirmar que alguien fue el primero y que su producción musical inicial tuvo el mayor alcance comercial y probar que en efecto lo fue. 

Para demostrar una primacía discográfica con implicación cronológica es necesario establecer, con un grado razonable de seguridad, cuándo y en qué orden se grabaron las primeras matrices; cuándo y en qué discos fueron prensadas y catalogadas; cuáles fueron las canciones grabadas y quién ejecutó el acordeón. Todo ello en el marco del proceso de producción discográfica de la época. Solo a partir de estos datos es posible llegar, de modo riguroso, a considerar una determinada primacía. 

Para evaluar el alcance comercial de las primeras grabaciones y determinar cuáles tuvieron el mayor éxito o reconocimiento social se requiere definir unos indicadores que permitan medir dicho alcance, y aplicarlos a las primeras grabaciones que se disputan la primacía. Solo a partir del análisis comparativo de estos indicadores o variables, se puede hablar de que un determinado disco o artista fue comercialmente más exitoso que otro. A continuación se examinan estos asuntos.

3.1 Historiografía de los actores discográficos de las primeras grabaciones de música de acordeón: Foto Velasco y Odeón

Un aspecto crucial en la búsqueda de respuestas a las preguntas de investigación y, en consecuencia, para probar o descartar la hipótesis es conocer con la mayor precisión posible cuándo y cómo comenzó a grabar Foto Velasco matrices para el sello Odeón y en qué discos fueron prensados. 

Foto Velasco, fundada en Barranquilla en 1927, amplió durante los años treinta sus actividades fotográficas hacia la comercialización de equipos de radio, reproducción sonora y productos fonográficos, como lo documenta publicidad de 1932 (Imagen 4).


Imagen 4. Publicidad de Foto Velasco en el Diario El Tiempo, 1932
Fuente: El Tiempo, edición del 12 de agosto de 1932.

En los años treinta, antes de su vinculación con la Casa Odeón, Emigdio Velasco, además de sus actividades comerciales relacionadas con la fotografía, importaba discos de la RCA Victor, los cuales difundía a través de la emisora de su propiedad, Radio Victor, en Barranquilla, emisora homóloga de la Victor de Bogotá.

Hasta el año 1939, cuando crea Emisoras Unidas, como resultado de la fusión de Radio Victor con La voz de Barranquilla, que para entonces también era de su propiedad; la actividad discográfica estuvo centrada en la distribución y venta de los discos de la RCA Victor, empresa de la que recibía apoyo para la difusión exclusiva de sus discos (Massiris 2023: 109-110). 

Las primeras matrices producidas por Emigdio Velasco fueron grabadas probablemente en 1941, en Emisoras Unidas. Correspondieron a interpretaciones musicales de la "Orquesta Victor", prensadas en 1942 por el sello Victor. La Orquesta Victor era, a comienzos de los años cuarenta, una agrupación musical de Radio Victor (no confundir con su homóloga de Bogotá), posteriormente integrada a Emisoras Unidas, la cual seguía el patrón de las emisoras de la época de tener una o varias agrupaciones musicales con las que hacían programas radiales, jingles comerciales y grabaciones de matrices para prensar en el extranjero. En la Imagen 5 se muestran algunos de los marbetes en donde aparece la leyenda "Grabado en Emisoras Unidas", Barranquilla.

Imagen 5. Primeras matrices de Emigdio Velasco prensadas en el extranjero, 1942
Fuente: Imagen tomada de Massiris (2024)

En 1942 y 1943 la relación de Velasco con el sello Victor es evidenciada por publicaciones aparecidas en el diario El Tiempo que dan cuenta de la llegada de barcos a Barranquilla con cargamentos de mercancía para diversas empresas localizadas en esa ciudad, entre ellas Foto Velasco. La ruta seguida por el barco Táchira era Nueva Orleans (USA), Maracaibo, Barranquilla. La procedencia estadounidense de esos cargamentos constituye un indicio de la continuidad de los vínculos comerciales de Velasco con Victor en esos años (ver imágenes 6 y 7). 

Imagen 6. Noticia del periódico El Tiempo, 1942.

Fuente: El Tiempo, edición del 11 de abril de 1942

Imagen 7. Noticia del periódico El Tiempo, 1943

.

Fuente: El Tiempo, edición del 1 de abril de 1943

En ese mismo año de 1942, Velasco vendió Emisoras Unidas al industrial y compositor Rafael Roncallo, liberándose de los compromisos contractuales de exclusividad con la RCA Victor, lo que le permitió tener libertad para vender discos de cualquier sello, ampliando con ello la cobertura de su negocio, en especial la posibilidad de ser distribuidor también de los discos Odeón, que ese mismo año había inaugurado su primer almacén en Colombia, tal como se desprende de un anuncio de prensa aparecido en el Diario El Tiempo en 1947, celebrando el quinto aniversario del Almacén Odeón. 


En la noticia aludida se destaca el 21 de noviembre de 1942 como la fecha en la que por primera vez se estableció en Bogotá una casa distribuidora de los discos de Odeón (Ver Imagen 8).

Imagen 8. Noticia aparecida en el Diario El Tiempo en noviembre de 1947
Fuente: El Tiempo, Edición del 21 de noviembre de 1947

Esta noticia aporta datos reveladores para el objetivo de esta investigación. Dice, por ejemplo, que "Instaladas las plantas de Odeón en Buenos Aires y Chile, al principio las grabaciones que lanzó eran netamente argentinas y había pocos discos del estilo que gustaba en Colombia". Esto lo pudimos corroborar en el primer anuncio que el Almacén Odeón de Bogotá publicó en el diario El Tiempo cuatro meses después de su inauguración. (Imagen 9).

Imagen 9. Publicidad de Almacén Odeón de 1943.
Fuente: El Tiempo, edición del 7 de marzo de 1943

Las evidencias mostradas permiten suponer que hasta 1942 Odeón no había comenzado el prensado de matrices grabadas en Colombia. Así lo confirma el hecho de que hasta ese año todas las grabaciones realizadas por emisoras en Colombia fueron prensadas por el sello Victor; hecho documentado por Massiris (2024).

Hacia 1943, las cosas comienzan a cambiar. Odeón inicia el prensado de grabaciones de matrices colombianas en sus plantas de Argentina y Chile. En Argentina la empresa crea la serie "Repertorio de autores colombianos" identificada con cifras de cinco números cuyos dos primeros dígitos corresponden a 71. En Chile la serie es denominada "Autores colombianos" identificada también con cifras de cinco números cuyos dos primeros dígitos corresponden a 76.

La estimación del año de prensado de los discos se hizo bajo un modelo cronológico construido por el investigador Massiris en el que se considera la duración de los distintos momentos del ciclo de producción discográfica de las grabaciones: Grabación de la matriz en Colombia-Tiempo de transporte de las matrices por barco a Argentina o Chile-Tiempo de espera para prensado-Fecha del Depósito de las obras en el Registro de Propiedad Intelectual en Argentina (cuando existiera)-Tiempo de transporte de los discos prensados a Colombia-Lanzamiento al mercado. En la estimación fueron importantes varios marcadores cronológicos.

El primero, la referencia de fecha del depósito de la obra en el Registro Nacional de Propiedad Intelectual de Argentina en el caso de la serie 71. La legislación argentina de la época establecía un plazo máximo de tres meses para que toda grabación fonográfica tuviera un registro oficial que protegiera la propiedad intelectual. 

Por lo común, todas las obras musicales grabadas en este país, en los años cuarenta, eran depositadas dentro de ese plazo y el registro debía aparecer unas semanas después en el Boletín Oficial de la República Argentina para conocimiento público. Con base en esa normativa se estableció un término de tres meses entre la fecha de prensado de las matrices en discos y la fecha del registro de propiedad intelectual.

El segundo marcador fue el tiempo de duración entre la grabación de la matriz en Colombia, transporte a Argentina o Chile y regreso del disco a Colombia para su comercialización, tiempo que fue estimado por el investigador Ángel Massiris en un promedio de un año durante la Segunda Guerra Mundial (Massiris, 2023) y de 6 meses en los años 1946-1947. Ese dato se obtuvo del estudio que el investigador hizo de 240 avisos publicados por J. Glottmann entre 1943 y 1947 promocionando la venta de discos Victor y novedades discográficas; cruzado con el análisis de seriales y matrices.

Un tercer marcador cronológico fue el de la aparición de algunos seriales en cancioneros, catálogos, audios y noticias de periódicos, entre otros que tenían referentes de fechas; los cuales sirvieron para calibrar el modelo cronológico mencionado antes. Dichos marcadores hacían referencia a hechos de impacto social como eventos deportivos, la Segunda Guerra Mundial, la bomba atómica, accidentes de aviones, desastres naturales, epidemias, fiestas populares, etc.

Un ejemplo de estos marcadores para la serie 71 lo constituye un repertorio de música colombiana que apareció en una revista promocional del sello Odeón en el que se anuncian los éxitos del carnaval 1944, aludiendo al carnaval porteño realizado ese año en Buenos Aires entre el 19 y el 22 de febrero (Imagen 10).

Imagen 10. Aparte de publicación promocional de Odeón, Argentina, 1944

En esta publicación aparecen referenciados discos del sello Odeón con números seriales comprendidos entre 71016 y 71034, cuyas matrices fueron grabadas en Colombia.

Otro ejemplo de marcador cronológico para esta misma serie es un aviso publicitario de Odeón que apareció en el periódico El Tiempo el 7 de octubre de 1944 en el que se promocionan dos porros grabados en Colombia: "El tramposo" y "El hijo de Pedro Arrieta", lo que permite calibrar el año de prensado de los discos donde salieron estas canciones (Imagen 11). Obsérvese que en la publicidad dice: "acabamos de recibir". 

Imagen 11. Publicidad del sello Odeón en el periódico El Tiempo, 1944
Fuente: El Tiempo, edición del 7 de octubre de 1944

Al buscar en el SIMAM los números de los seriales referenciados en esta publicación se encontró que "El tramposo" corresponde al disco  71043 y "El hijo de Pedro Arrieta" al 71044. Las grabaciones fueron realizadas, en el caso de la primera, por la Orquesta Garavito y la segunda por J. Calderón y su conjunto; ambos grabados en Bogotá en Radio Cristal.

Además de los marcadores anteriores, se contó, con una prueba documental incontrovertible de la época, que permitió establecer fechas precisas a las matrices grabadas en Colombia en el año 1943. Se trata de la página 94 de un Catálogo de Discos de Odeón en el que aparecen 43 registros de canciones con números de matrices comprendidos entre 12744 y 13458. La particularidad de este listado es que aparecen exactamente las fechas de grabación entre el 5 de mayo y el 15 de diciembre de 1943 (Ver Imagen 11a)

Imagen 11a. Catálogo General de Odeón, Argentina. 
Cortesía del coleccionista Alberto Cardona. Mejorada con IA.

Esta evidencia documental permitió darle una mayor precisión al modelo cronológico del SIMAM y fechar de manera precisa las matrices colombianas  prensadas en Odeón Argentina correspondientes a números de matriz dentro del intervalo y año mencionado antes.

Otros marcadores cronológicos fueron de tipo musical, como en el caso de las canciones "Zorro chucho, Marimonda y Baco" y "Mil veces" presentes en el disco Odeón 71083, interpretadas por Guillermo Buitrago y sus Muchachos con el acordeón de Alejandro Barros. En la primera se escucha una proclama en el minuto 1:50 que dice: "Los juegos del Caribe, arriba Barranquilla" y en la segunda dicha proclama se repite en el minuto 2:29. 

Ambas proclamas hacen alusión a los V Juegos Centroamericanos y del Caribe de Barranquilla de diciembre de 1946. La presencia de la proclama en ambas caras del disco sugiere que fue incorporada deliberadamente durante la sesión de grabación, probablemente con una finalidad promocional. 

Dado que el disco debía recorrer un circuito internacional de grabación, transporte, prensado, retorno y comercialización, resulta razonable situar su prensado en Argentina varios meses antes de diciembre de 1946, pues es claro que por el carácter promocional de las proclamas, estas solo se justificaban si los cálculos de tiempo que tenían los productores, les garantizaban que el disco estuviera en el mercado colombiano antes de los juegos (Audios 4 y 5).

Audio 4. "Zorro chucho, Marimonda y Baco", Prensado en 1946
  
Fuente: Discos Odeón, 71083   

Audio 5. "Mil veces", 1946
  
Fuente: Discos Odeón, 71083 

Este disco, además, tiene documentado el dato de fecha de depósito en el Registro de propiedad intelectual de Argentina, lo cual permite calibrar mejor no solo la fecha de prensado en Buenos Aires sino también la fecha de grabación de la matriz en Colombia; razón por la cual constituye una pieza valiosa de anclaje cronológico y de calibración del modelo (Imagen 12).

Imagen 12. Muestra del registro de depósito legal del disco 71083 de Odeón, Buenos Aires, 1947.
Fuente: Boletín Oficial de la República Argentina.

Al haber sido depositada la obra para el Registro Nacional de Propiedad Intelectual el 1 de febrero de 1947 y, dado que la Ley 11.723 de Argentina establecía un plazo máximo de tres meses entre el prensado y el depósito, se infiere como fecha de prensado a finales de 1946 y su matriz grabada en Colombia unos cuatro o cinco meses antes.

3.2. Grabaciones fonográficas colombianas prensadas por el sello Odeón. 1943-1945

Otro elemento importante a considerar en la prueba de hipótesis lo constituye la secuencia numérica del prensado de las matrices grabadas en Colombia entre 1943 y 1945. Uno de los primeros discos colombianos prensados en la serie "Repertorio de autores colombianos", correspondiente a la serie 71, documentado en esta investigación, es el 71016 que incluye las canciones "Como son las mujeres" y por el reverso "Guayacán", interpretadas por Milciades Garavito y su Orquesta (Imagen 13).

Imagen 13. Marbetes del disco 71-016 grabado en Colombia, prensado por el sello Odeón, Argentina, 1943.
Cortesía de Pedro Ricardo Rodríguez

Entre 1943 y 1945 aparecen documentados en el SIMAM 39 discos (78 canciones) grabados en Colombia, por intérpretes colombianos, prensados en el sello Odeón de Argentina, correspondientes a la serie "Repertorio de autores colombianos". La mayoría fueron interpretados por la Orquesta Emisora Atlántico jazz Band, la Orquesta del Caribe y Emilio Sierra y su orquesta (Tabla 1).


El análisis de los datos presentados en la tabla anterior permite suponer, de modo razonable, que hasta 1945 Odeón-Argentina no había prensado ninguna matriz de música de acordeón grabada por intérpretes costeños. El interés de la empresa estaba centrado en la rumba criolla, el porro y la música andina de dúos y tríos que era la que en ese momento más vendía. Esto es evidente en la publicidad del sello Odeón que se muestra en la Imagen 14.

Imagen 14. Anuncio aparecido en el periódico El Tiempo en 1944
Fuentes: El Tiempo, edición del 8 de diciembre de 1944.

Entre las grabaciones realizadas en el período en referencia se destacan 20 matrices grabadas por Discos Fuentes con la Orquesta del Caribe, enviadas para su prensado a Odeón Argentina. Los discos regresaron al país en 1943 con la etiqueta de Odeón y una leyenda que reza: "Fabricado especialmente para Laboratorios Fuentes S.A. Cartagena-Colombia" (Massiris, 2024). (Imagen 15).

Imagen 15. Matrices grabadas por Laboratorios Fuentes, prensadas en Argentina en 1943.
Originales cortesía de Julio Oñate Martínez mejoradas con ayuda de IA.

En 1944, dos años después de la llegada de Odeón a Colombia, a través de los almacenes Odeón, el volumen de negocio de prensado y venta de discos con la etiqueta Odeón había adquirido una dimensión significativa, razón por la cual en ese año la empresa solicita al gobierno colombiano el registro de la marca "Odeón" asociada a la producción, venta y distribución de discos. 

En cumplimiento de la Ley 31 de 1925, “sobre protección a la propiedad industrial”, la solicitud de Odeón fue publicada tres veces en el Diario Oficial en los números 25.637 (Pág. 927), 25.639 (Pág. 959) y 25.641 (Pág. 995). Después de cumplido el período de oposición, la propiedad de la marca le fue concedida a Industrias Eléctricas y Musicales Odeón, S. de R. L. en el año 1945.

En ese mismo año de 1945 ocurre el primer hecho documentado de conexión de Foto Velasco con Discos Odeón. En una publicidad del sello aparecida en El Tiempo el 15 de septiembre, se observa a Foto Velasco como uno de los distribuidores del sello junto con otros de Bucaramanga, Cali, Medellín, Pasto y Pereira. El año 1945 constituye un punto de expansión de esta casa discográfica y un marcador cronológico del posible inicio de las grabaciones de matrices de música de acordeón que comenzaron a ser prensadas en el año 1946 en Chile y Argentina como se explica en el acápite siguiente (Imagen 16).

Imagen 16. Primer vínculo discográfico documentado de Foto Velasco con Odeón Argentina, 1945.
Fuente: El Tiempo, edición del 15 de septiembre de 1945.

3.3 Primeras grabaciones comerciales de música de acordeón. El problema de datación

Respecto a la datación de la grabación de los primeros discos comerciales de música de acordeón, distintas fuentes consultadas establecen varios años: 1943, 1944, 1945 y 1946; la mayoría convergen en el año 1944, mismo planteado por Abel Antonio Villa en 1991 al investigador Julio Oñate Martínez como el de su primera grabación y repetido por este último y otros investigadores, opinadores y medios periodísticos y discográficos por casi cuatro décadas. 

Al examinar los planteamientos hechos, en buena parte de los casos no se presenta evidencia documental suficiente para sustentar el año señalado. Julio Oñate Martínez tomó el dato de Abel Antonio y lo reprodujo, en el año 2003, en su libro el ABC del Vallenato agregando la identificación del disco que correspondería, de acuerdo con la información disponible en aquel momento, a dicha primera grabación: el identificado con el número serial 76-714 prensado por el sello Odeón de Chile; que incluye las canciones "La pobre negra mía" por un lado y "Las cosas de las mujeres" por el otro.

De allí en adelante, el año 1944 se consolidó como el del inicio de la producción discográfica comercial de la música de acordeón del Caribe colombiano y, de paso, reforzó la idea de Villa como "Padre del acordeón". Solo hasta el año 2023 apareció un primer cuestionamiento a dicho año, cuando el investigador Ángel Massiris Cabeza en su libro "Historiografía documentada de la producción fonográfica del Caribe colombiano en la primera mitad del siglo XX" planteó, de manera documentada, el año 1946 como el del prensado de las primeras grabaciones de música de acordeón caribeña colombiana (Massiris, 2023: 223-227).

El investigador mencionado reiteró el año 1946 en una nueva publicación realizada en el 2025 titulada "Primeras grabaciones fonográficas de música de acordeón en Colombia: 1934-1946" y la vuelve a plantear con nuevas evidencias en el presente trabajo. Entre esas nuevas evidencias se mencionan: 

A) El modelo cronológico del SIMAM descrito en el numeral 3.1 resultado de la revisión de cerca de 240 avisos promocionales de discos del sello Victor publicados por la firma J. Glottmann en el Diario El Tiempo entre los años 1943 y 1947.

B) Los marcadores cronológicos primarios de tipo musical y hemerográfico descritos en el numeral 3.1. 

C) Las evidencias hemerográficas y discográficas descritas en el numeral 3.2.

La síntesis de toda esta documentación permitió consolidar la idea de que los primeros prensados de música de acordeón caribeña colombiana fueron realizados por Odeón Chile y Odeón Argentina en el año 1946 y que algunas de las matrices pudieron ser grabadas en Colombia en el año 1945. No se encontró evidencia documental que permitiera sustentar grabaciones de matrices o de prensados de discos de música de acordeón anteriores a 1945.

Lo planteado no anula la posibilidad de que lo dicho por Abel Antonio Villa, de que su primera grabación la realizó en Foto Velasco sea cierta; pero, de acuerdo con las evidencias analizadas, no se puede asegurar que haya sido en 1944, como tampoco que haya sido la primera grabada con fines comerciales. 

En la Tabla 2 se muestran las primeras grabaciones de música de acordeón que según el modelo cronológico del SIMAM fueron prensadas en el año 1946 en Odeón Chile y Odeón Argentina (Tabla 2).


La determinación del año de estas grabaciones tuvo como referencia dos marcadores cronológicos clave: primero, la fecha de publicación en el Boletín Oficial del depósito de las obras prensadas en el Registro Nacional de Propiedad Intelectual de Argentina (RNPIA); y segundo, la correlación cronológica de grabaciones de Guillermo Buitrago prensadas tanto en Chile como en Argentina.

El primer marcador aparece en la sexta columna de la Tabla 2 y, al aplicar el modelo cronológico del SIMAM, permitió inferir que las matrices fueron grabadas en el año 1946.

Respecto a los prensados en Chile, no se tenían las fechas del depósito en el Registro de Propiedad intelectual de ese país, pero se encontró un marcador cronológico muy diciente: la grabación de 8 matrices interpretadas  por Guillermo Buitrago y sus muchachos con el acordeón de Alejandro Barros, grabadas presumiblemente en Foto Velasco: cuatro fueron enviadas a Argentina y las otras cuatro a Chile. 

Es de suponer que estas matrices fueron grabadas en una misma sesión o en sesiones muy próximas en el tiempo. Bajo tal supuesto, al contar con el año estimado de prensado y de grabación de las matrices enviadas a Argentina -seriales 71083 y 71087-, determinados a partir del depósito en el Registro Nacional de Propiedad Intelectual (ver Tabla 2), fue posible extrapolar la cronología correspondiente a las grabaciones enviadas a Chile. De esta manera, el modelo permitió estimar que los discos 76-717 y 76-718 fueron prensados en Chile en 1946.

Una vez fechados, los discos 76-717 y 76-718 fueron utilizados, a su vez, como marcadores cronológicos para los otros cinco discos de música de acordeón también grabados en Chile cuyos seriales oscilan entre 76-712 y el 76-718; a partir de este procedimiento, el modelo permitió estimar para esos discos un año de grabación de las matrices y de prensado correspondiente a 1946.

Procedimientos similares se aplicaron a otras grabaciones realizadas por José Barros y su Conjunto Típico presumiblemente con el acordeón de José Miguel Cuesta (serial 71088), Guillermo Buitrago y sus muchachos con el acordeón de Alejandro Barros (seriales 71090 y 71093), Abel Antonio Villa y su conjunto (seriales 76-721 a 76-724); Martínez y Peñaranda con su Conjunto Típico Costeño (76-734 y 76-735) y el Conjunto Alacrán con José Miguel Cuesta en el acordeón y la vocalización de Antonio de Alba (seriales 76-736 y 76-738). Para estos discos, el modelo permitió estimar 1947 como año de grabación de las matrices y de prensado en Chile.

3.4. Acordeonistas de las primeras grabaciones

La argumentación planteada antes permite identificar tres nombres relevantes: Abel Antonio Villa, José Miguel Cuesta y Alejandro "Corazón" Barros. A continuación, se examina la participación y alcance de cada uno de ellos en las primeras grabaciones.

3.4.1 Abel Antonio Villa

Lo expuesto en los capítulos anteriores evidencia la participación de Abel Antonio Villa en las primeras grabaciones comerciales de música de acordeón del Caribe colombiano. Su presencia en esta primera etapa está documentada por tres discos —seis canciones— cuyas matrices, de acuerdo con el modelo cronológico del SIMAM, se sitúan en 1946 (Imagen 17).

Imagen 17. Primeras grabaciones de Abel Antonio Villa referenciadas en el Catálogo General de Discos del sello Odeón de Chile, 1949
Fuente: Catálogo General de Discos Odeón, 1949

Como ya se ha reiterado antes, la existencia de estas tempranas grabaciones no es suficiente para proclamar a Villa como el primero en grabar comercialmente música de acordeón, por el contrario, existen indicios de que pudo no serlo, dada la existencia de discos del Conjunto Peñaranda con números seriales anteriores (76-712 y 76-713), presumiblemente con José Miguel Cuesta; hecho que tampoco es suficiente para descartarlo, pues este orden de prensado puede no coincidir con el orden de grabación de las matrices realizadas en Barranquilla. Además, se desconocen quiénes fueron los intérpretes de la mayoría de los discos grabados con números seriales comprendidos entre 76-701 y 76-711, que antecedieron al serial con el menor número de catálogo: el 76-712. 

En el mismo catálogo de Odeón 1949 aparecen otras grabaciones de Abel Antonio Villa, las cuales según el modelo cronológico del SIMAM fueron prensadas en 1947 (Imagen 18).

Imagen 18. Otras grabaciones de Abel Antonio Villa referenciadas en el Catálogo de Odeón, 1949.
Fuente: Catálogo General de Discos, Odeón, 1949 

Constituyen evidencias documentales y sonoras de estas grabaciones los marbetes y audios del disco 76-724 que se presentan en  la Imagen 19 y los audios 6 y 7.

Imagen 19. Muestra de grabaciones de Abel Antonio Villa prensadas por Odeón, 1947.
Cortesía de Wilmar Galindo, mejoradas con IA.

Audio 6. "Río Ariguaní"
  
Cortesía de Wilmar Galindo

Audio 7. "Pájaro que salió de su nido"
  
Cortesía de Wilmar Galindo

3.4.2 José Miguel Cuesta

La asociación de José Miguel Cuesta con las primeras grabaciones del Conjunto Peñaranda mencionadas antes aparece en diversas publicaciones y testimonios. Una de las referencias tempranas localizadas corresponde a Ariel Castillo Mier, quien en 2001 mencionó la "grabación primigenia" de "Me voy pa' Cataca" de José María Peñaranda "con el acordeón del olvidado soledeño José Miguel Cuesta, el papá de las grabaciones con acordeón en acetato" (Castillo Mier 2001: p. XXIX; Ver Anexo).

Posteriormente, Raúl Ospino Rangel recogió testimonios según los cuales Cuesta habría acompañado a Peñaranda en sus primeras grabaciones y señaló que los catálogos de Odeón registraban discos anteriores a los primeros de Villa (Ospino, 2020) (Ver Anexo).

Más recientemente, Julio Oñate Martínez y Álvaro Rojano Osorio reconocen la primacía cronológica de Cuesta sobre Villa al plantear que según el catálogo del sello Odeón José Miguel Cuesta grabó antes que Villa (Rojano y Oñate, 2021:89).

La participación de Cuesta en las primeras grabaciones fonográficas de música de acordeón no aparece explícita en el catálogo de Odeón de 1949, en donde solo se le da crédito al Conjunto Peñaranda sin informar el acordeonista, tal como se observa en la Imagen 20 tomada de dicho catálogo.

Imagen 20. Grabaciones del Conjunto Peñaranda registradas en el Catálogo General de Odeón, 1949.

Fuente: Catálogo General de Discos, Odeón, 1949

Igual ocurre con las grabaciones realizadas por José Barros con el Conjunto Típico, en las cuales, según el maestro Oñate Martínez, quien ejecuta el acordeón es José Miguel Cuesta, haciendo referencia explícita a la cumbia "El pescador" (Rojano y Oñate, 2012:89). El investigador sustenta su aseveración en una entrevista que le hizo a José Barros. 

El planteamiento de Oñate respecto al acordeonista de José Barros y su conjunto típico constituye el único indicio existente hasta hoy de dicho acordeonista. De confirmarse la aseveración de Oñate Martínez, la producción discográfica de José Miguel Cuesta se ampliaría considerablemente al incluir cuatro discos (ocho canciones) grabados por José Barros con dicho conjunto en el sello Odeón, identificados con los seriales 71078, 71079, 71086 y 71087 (Tabla 2). En las imágenes 21, 22 y 23 se muestran evidencias documentales y discográficas de estos discos.

Imagen 21. Fichas del registro autoral de los discos 71079 y 71081 realizados en Buenos Aires, Argentina 

Fuente: Boletín Oficial de la República Argentina

Imagen 22. Fichas del registro autoral de los discos 71086 y 71088 realizados en Buenos Aires, Argentina 
Fuente: Boletín Oficial de la República Argentina

Imagen 23. Marbetes del disco 71086 de José Barros y su conjunto Típico
Cortesía de Pedro Ricardo Rodríguez

Cuesta, además, habría participado como acordeonista en al menos otras cuatro canciones grabadas con el Conjunto Alacrán, impresas en dos discos del sello Odeón identificados con los números 76-736 y 76-738. En el título de la canción "El acordeón de Cuesta" es explícita dicha participación. Es muy probable que el disco con serial 76-737 también corresponda a canciones interpretadas por el Conjunto Alacrán, lo cual es por ahora, solo una hipótesis, pues no se conoce el marbete de dicho disco. En las imágenes 24 y 25 se pueden observar evidencias de estos dos discos.

Imagen 24. Marbete del disco 76-738
Fuente: Cortesía de Julio Oñate Martínez

Imagen 25. Marbetes del disco 76-736

Cortesía de Pedro Ricardo Rodríguez

Sobre la producción discográfica del Conjunto Alacrán solo se conocía, hasta hoy, el marbete de "El acordeón de Cuesta" y ningún audio. No se sabía como era la forma interpretativa del acordeonista ni la voz del cantante Antonio de Alba. Gracias a la generosidad del coleccionista Pedro Ricardo Rodríguez se publican, en este trabajo, dos nuevos marbetes (Imagen 25) y los primeros audios de canciones de esta agrupación: Joselito parrandero y La raya (Audios 8 y 9). Estos marbetes y audios permiten recuperar valiosas piezas iconográficas y musicales del patrimonio artístico del Caribe colombiano.

Audio 8. "La raya"
  
Cortesía de Pedro Ricardo Rodríguez

Audio 9 "Joselito parrandero"
  
Cortesía de Pedro Ricardo Rodríguez

Aunque estas evidencias no demuestran que José Miguel Cuesta haya sido el primer costeño en grabar música de acordeón, los indicios planteados por Julio Oñate Martínez sobre su participación con el Conjunto Peñaranda y con José Barros y su Conjunto Típico, sumados a los del Conjunto Alacrán; pondrían, de comprobarse, a Cuesta no solo como uno de los pioneros y aspirantes a "Padre del acordeón" sino también como uno de los más grabados fonográficamente en los años fundacionales de esta música: 1946 y 1947.

3.4.3. Alejandro Barros "Corazón"

En el caso de Alejandro Barros, conocido en el ámbito artístico con el apelativo de "Corazón", se documentó en este estudio la existencia de ocho canciones cuyos prensados corresponden a discos cuya grabación se estima en 1946, identificados con los seriales 71083, 71087, 76-717, 76-718; las cuales son interpretadas por Guillermo Buitrago y sus muchachos (Tabla 2). 

Al igual que lo ocurrido con José Miguel Cuesta, la determinación de Barros como acordeonista de Buitrago en estas grabaciones proviene, en su mayoría, del investigador Julio Oñate Martínez, quien a su vez la obtuvo de entrevistas. No obstante, en este trabajo se encontraron dos evidencias primarias que confirman la participación de "Corazón" en algunas de estas grabaciones.

La primera es el audio de la canción "Zorro chucho, Marimonda y Baco" publicado en el numeral 3.1, En los minutos 1:18, 1:42 y 2:42, se escuchan menciones de manera explícita del apelativo "Corazón": ¡Dale corazón!, ¡úpale corazón! nombre artístico con el que era conocido Alejandro Barros. Este hallazgo modifica de modo sustancial la valoración documental del caso. No estamos aquí ante una referencia historiográfica formulada décadas después, ni ante una atribución basada exclusivamente en la memoria de un investigador o de un testimonio oral. Se trata de una evidencia sonora producida en el propio contexto de la grabación (Audio 4), vinculada además a un registro autoral de la época (Imagen 12).

La fuente sonora demuestra la presencia de "Corazón" en una grabación de Buitrago. Su identificación se articula con las restantes fuentes orales e  historiográficas que también lo reconocen como acordeonista de este insigne cantautor. De esta manera, las fuentes secundarias dejan de ser el fundamento exclusivo de la atribución y pasan a cumplir una función corroborativa.

La importancia de este hallazgo no es solo cualitativa, sino también cronológica. El registro de febrero de 1947 permite situar documentalmente la participación de Barros en una etapa muy temprana de la producción fonográfica de Guillermo Buitrago.

A esta evidencia se suma la canción "El coco rayao", cuyo registro autoral en Buenos Aires está fechado el 1 de abril de 1948 el cual identifica a Alejandro Barros como compositor (Imagen 26), lo cual es corroborado en el marbete del disco, donde, además, el nombre de Barros como cantante es explícito: "Canta: Corazón" se lee en el marbete (Imagen 27).

Imagen 26 Ficha del registro autoral en Argentina del disco 71095

Fuente: Boletín Oficial de la República Argentina

 Imagen 27. Marbete de la canción "El coco rayao"
Fuente: Cortesía de Julio Oñate Martínez

Esta evidencia tiene una naturaleza diferente. Mientras "Zorro chucho, Marimonda y Baco" proporciona la evidencia sonora de la presencia de «Corazón» en una grabación de Buitrago, "El coco rayao" demuestra documentalmente la relación autoral y de cantante de Barros con una obra incorporada al repertorio grabado por Buitrago.

Por consiguiente, Alejandro Barros también debe incorporarse a la reconstrucción de las primeras grabaciones comerciales de música de acordeón del Caribe colombiano como un acordeonista, compositor y cantante, cuya participación temprana como acordeonista está acreditada por evidencia sonora y documental.

3.5 Trascendencia de las primeras grabaciones comerciales de música de acordeón

Un argumento que Álvaro Rojano y Julio Oñate utilizan para justificar la primacía de Abel Antonio Villa sobre José Miguel Cuesta es el de que el segundo no tuvo la trascendencia del primero (Rojano y Oñate, 2021: 89). Si se examina la argumentación dada por estos autores se observa que se consideran elementos que van más allá de la delimitación temporal de las primeras grabaciones ocurridas entre 1946 y 1947 para ampliarse, quizás hasta la década de los años sesenta; período en el que, sin duda, Villa tuvo una mayor visibilidad fonográfica, continuidad de la producción, construcción de un conjunto estable con él como figura central, circulación radial y, sobre todo, la poderosa construcción historiográfica de su figura como “Padre del acordeón”.

Pero, si la ventana temporal de observación se circunscribe a los años fundacionales correspondientes a las primeras grabaciones, 1946 y 1947; la valoración cambia. En esta investigación no se encontró evidencia comparativa suficiente para establecer que Villa haya tenido un impacto comercial superior al de Cuesta y Barros en los dos años mencionados.

Si se observa el éxito comercial, definido por la venta de discos y circulación radial, ni los investigadores Rojano y Oñate muestran evidencias suficientes y comparadas que sustenten la primacía comercial y radial de Villa; ni se encontraron en este trabajo datos de mediciones que permitan comparar el desempeño de los tres acordeonistas en estas materias. 

Algunas referencias orales e historiográficas, no medidas, muestran cierta primacía de Villa en las presentaciones radiales; pero al mismo tiempo señalan, paradójicamente, que Cuesta fue el primero en realizar una presentación de importancia social significativa, al presentarse en la embajada norteamericana, a mediados de los años cuarenta (Rojano y Oñate, 2021:89).

3.6. Villa, Cuesta y Barros: síntesis comparativa

La comparación de los tres casos permite observar con mayor claridad el problema historiográfico de "El padre del acordeón".

Abel Antonio Villa: Su presencia en las primeras grabaciones comerciales está ampliamente documentada y su propia reivindicación de primacía aparece desde mediados de la década de 1960. Lo que no está demostrado es que la primera grabación de Villa se haya realizado en el año 1944 y que ésta ocupe el primer lugar cronológico entre las grabaciones comerciales de música de acordeón pioneras. Tampoco se encontró evidencia comparativa suficiente para establecer que haya tenido un impacto comercial claramente superior al de Cuesta y Barros en 1946 y 1947. 

José Miguel Cuesta: Existe evidencia testimonial y primaria de su actividad fonográfica con el Conjunto Alacrán, esta última en el disco de Odeón 76-738; así como una cadena de referencias testimoniales que lo vincula con las primeras grabaciones del Conjunto Peñaranda (Odeón 76-712 y Odeón 76-713) y referencias dadas por Julio Oñate Martínez que lo reconoce como acordeonista de José Barros con el Conjunto Típico. No obstante, permanece sin demostración primaria su participación específica como acordeonista de estas dos últimas agrupaciones musicales.

Alejandro Barros: Existe evidencia primaria que demuestra su participación en al menos dos grabaciones de Guillermo Buitrago, mediante la mención audible de su apelativo artístico "Corazón", reforzada por registros discográficos, autorales y fuentes posteriores que lo identifican como acordeonista y cantautor. Estas evidencias permiten reconocerlo como uno de los pioneros de las grabaciones comerciales de música de acordeón, pero no son suficientes para considerarlo como el primero.

La comparación de los tres casos permite distinguir tres problemas distintos: la atribución de una primacía histórica a Abel Antonio Villa; la falta de evidencia documental que permita verificar la participación de Cuesta en las grabaciones de los conjuntos de Peñaranda y José Barros; y la insuficiencia de la evidencia documental para comprobar todas las grabaciones tempranas atribuidas a Alejandro Barros como acordeonista.

Esta diversidad documental impide reducir la historia de las primeras grabaciones comerciales de música de acordeón a una sucesión de nombres asociados a una supuesta primacía individual o un "Padre del acordeón". Por el contrario, obliga a seguirla construyendo, a partir de las grabaciones mismas, sus fechas, matrices, discos, registros autorales, fuentes sonoras y demás evidencias de la época, manteniendo abierta la cuestión de la primacía y paternidad a la espera de nuevos audios, marbetes y evidencias documentales de la época que permitan llenar los vacíos que hoy existen. 

4. CONCLUSIÓN

La hipótesis central de esta investigación partió de una premisa sencilla: no es posible sostener con la evidencia actual disponible, que Abel Antonio Villa haya sido el primer acordeonista en realizar grabaciones comerciales de música de acordeón en el Caribe colombiano, ni que sus primeras grabaciones hayan tenido un éxito o alcance comercial superior al de los otros pioneros examinados. El análisis realizado permite mantener esta hipótesis y, al mismo tiempo, fortalecerla.

La investigación tampoco permite plantear otro músico a quien atribuirle, de modo concluyente, la dignidad de "Padre del acordeón", ni establecer una primacía individual. 

El caso del serial 76-712 constituye el ejemplo más claro de esta dificultad. Su posición dentro de la secuencia de Odeón Chile lo convierte en la actualidad en el registro más temprano localizado dentro de la serie examinada, pero la existencia de un vacío de información sobre nueve de los once discos anteriores en dicha secuencia impide considerarlo como el primero de música de acordeón.

Del mismo modo, la evidencia documental y/o testimonial acredita la participación de Alejandro "Corazón" Barros y de José Miguel Cuesta en grabaciones tempranas, lo que demuestra su pertenencia a esa primera etapa de la fonografía de la música de acordeón, pero no permite situarlos en primer lugar.

El resultado más significativo del estudio no es, por tanto, la sustitución de un nombre por otro. Es el desplazamiento de la pregunta historiográfica: de la búsqueda de un individuo que inaugura la historia a la reconstrucción de un proceso temprano en el que participaron varios acordeonistas -Paternidad abierta-. La expresión "Padre del acordeón" debe entenderse como una construcción historiográfica cuya validez como afirmación de primacía cronológica no ha podido ser demostrada.

A partir de aquí se abren nuevos interrogantes que la investigación no pudo resolver: ¿Qué contienen los discos identificados con los seriales anteriores al 76-712, los cuales aún no han sido conocidos? ¿Qué evidencia documental puede corroborar la participación de José Miguel Cuesta en las grabaciones del Conjunto Peñaranda y de José Barros con el Conjunto Típico? 

La cuestión de la primacía individual permanece abierta y podrá eventualmente resolverse con nuevas evidencias documentales; mientras tanto, lo prudente y riguroso es hablar de los pioneros de la música comercial de acordeón del Caribe colombiano: Villa, Cuesta y Barros.

REFERENCIAS

Fuentes bibliográficas

Castillo Mier, A. (Comp.). (2001). Respirando el Caribe: Memorias de la Cátedra del Caribe Colombiano (Vol. I). Observatorio del Caribe Colombiano; Universidad del Atlántico; Ministerio de Cultura.

González, H. (2007). Vallenato, tradición y comercio. Universidad del Valle.

Massiris Cabeza, Á. (2023). Historiografía documentada de la producción fonográfica del Caribe colombiano en la primera mitad del siglo XX. Massiris, Producción Editorial.

Massiris Cabeza, Á. (2024). Discos Fuentes y el nacimiento de la industria fonográfica colombiana. Historia documentada (2.ª ed.). Cultura Musical del Caribe Colombiano.

Massiris Cabeza, Á. (2025). Primeras grabaciones fonográficas de música de acordeón en Colombia: 1934–1946. Cultura Musical del Caribe Colombiano.

https://musicaribecol.blogspot.com/2025/04/primeras-grabaciones-fonograficas-de.html

Medina Sierra, A. (2002). El vallenato: Constante espiritual de un pueblo. Fondo Mixto para la Promoción de la Cultura y las Artes de La Guajira.

Oñate Martínez, J. (2003). El ABC del vallenato. Distribuidora y Editora Aguilar.

Restrepo Gil, Mauricio (2018), “Primeras grabaciones hechas en discos de 78 revoluciones en Colombia 1913-1949”; en: Mauricio Restrepo Gil. Repertorio histórico de la Academía Antioqueña de Historía, 112 (193), págs. 181-208.

Rojano Osorio, Á., y Oñate Martínez, J. (2021). Abel Antonio Villa, el padre del acordeón. Fundalibro, Santa Marta.

Fuentes hemerográficas

Díaz, J. (2024, 5 de octubre). Un siglo del "Padre del Acordeón". El Heraldo.

https://www.elheraldo.co/sociedad/2024/10/06/un-siglo-del-padre-del-acordeon/

El Espectador. (2019, 10 de junio). Abel Antonio Villa, 13 años sin el "Padre del Acordeón". El Espectador.

El Tiempo. (1976, 12 de junio). Habrá festival folclórico del Magdalena Grande. El Tiempo, p. 5C.

González Andrade, S. (1983, 29 de septiembre). Abel Antonio no muere todavía. El Tiempo, p. 3C.

Guillén, G. (1977, 8 de febrero). Primer Festival del Magdalena Grande. El Tiempo, p. 3B.

Martínez Polo, L. (2006, 12 de junio). El legado de Abel Antonio. El Tiempo.

Ospino Rangel, R. (2016, 17 de diciembre). El Padre del acordeón. Abel Antonio Villa. Panorama Fundanense.

https://fundacionmagdalena.blogspot.com/2016/12/el-padre-del-acordeon.html

Ospino Rangel, R. (2020, 20 de noviembre). El vallenato en Soledad Atlántico. Historias del Magdalena.

Radio Nacional de Colombia. (2024, 30 de septiembre). Centenario de Abel Antonio Villa: vida y obra. Radio Nacional de Colombia.

Rojano Osorio, Á. (2024, 28 de junio). Abel Antonio Villa: «Ahora les pregunto yo quién fue el primero que grabó en todas las emisoras». Panorama Cultural.

https://panoramacultural.com.co/musica-y-folclor/9971/abel-antonio-villa-ahora-les-pregunto-yo-quien-fue-el-primero-que-grabo-en-todas-las-emisoras

Fuentes discográficas

Abel Antonio Villa. (1966). Se me perdió la fama & Me importa que te vayas [Disco sencillo]. Discos Fuentes, serie 807274.

Abel Antonio Villa. (1967). Los pioneros del acordeón [Álbum LP]. Discos Fuentes, serie LP 400042.

Abel Antonio Villa. (1967). Consuélame corazón y otros éxitos de... [Álbum LP]. Vergara, serie LP-190.

Abel Antonio Villa. (1971). Recógete. Con el padre del acordeón [Álbum LP]. Discos Fuentes, serie Costeño, LDZ 20480.

Abel Antonio Villa. (1975). Soneros vallenatos [Álbum LP]. Discos Fuentes, serie LP-201026.

Fuentes documentales

Odeón. (1949). Catálogo General de Discos Odeón. Santiago de Chile.

República Argentina. Registro Nacional de la Propiedad Intelectual. Boletín Oficial de la República Argentina. Registros consultados para las obras musicales analizadas.

Restrepo Duque, Hernán. Catálogo discográfico. Universidad Distrital Francisco José de Caldas.

ANEXO

1 comentario:

  1. Excelente investigación y muy bien documentada de tal forma que instruye, educa y documenta. Y mas mérito aún por la poca información historiográfica de hace no menos de 80 años. Otra conclusión es la poca voluntad de los entes culturales y la misma industria fotográfica por tener un banco de datos que permita conservar la historia y desarrollo de dicha industria que ha sido tan importante para la conservación y divulgación de los géneros y ritmos autóctonos nacionales y regionales.

    ResponderBorrar