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Montería y los cordobeses en la trayectoria artística de Camacho y Cano, 1927-1929. “Rosendo”: testimonio lírico- musical

 


 

Fecha de publicación: Agosto 6 de 2026

Derechos de autor: Esta publicación está protegida por las normas de derecho de autor. Prohibida la reproducción parcial o total, por cualquier medio, sin la autorización del autor. Solo se autoriza la divulgación del enlace de la publicación que se muestra a continuación:

Agradecimientos 

A Gustavo Escobar VélezÓscar Botero Franco. El primero por la realización de la entrevista publicada por El Colombiano en el año 1977 y al segundo por compartirme el recorte de dicha publicación, en la que Camacho y Cano cuenta su vida, de cuya lectura surgió la pregunta de investigación, cuyos resultados se presentan en este artículo.

A Enrique Luis Muñoz Vélez figura prominente de la investigación musical del Caribe colombiano, un cartagenero, filósofo, investigador musical, profesor, escritor y gestor cultural, autor de 18 libros y un sinnúmero de artículos; por aceptar revisar el borrador de este artículo y evaluar y validar su contenido y suministrarme la fotografía de Camacho y Cano que aparece en la portada.

A los coleccionistas y grandes conocedores de la historia discográfica colombiana Sergio Quiroz Ochoa y Mauricio Restrepo Gil por el aporte del marbete de la canción "Rosendo" y su permanente disposición a apoyar discográficamente mis trabajos..

Cítese como: Massiris Cabeza, Ángel (2026), "Montería y los cordobeses en la trayectoria artística de Camacho y Cano, 1927-1929. “Rosendo”: testimonio lírico- musical". Artículo digital publicado en el Blog Cultura Musical del Caribe Colombiano, el 11 de agosto de 2026. disponible en: 

TABLA DE CONTENIDO

1. Introducción y planteamiento del problema
2. Camacho y Cano en Montería
3 La familia Buelvas y el cuplé "Rosendo": una Montería que viajó a Nueva York en partitura.
4. Canción "Rosendo". Memoria afectiva de Montería convertida en canción 
5. Antolín Díaz, el cronista cordobés que le señaló a Camacho y Cano el camino hacia Nueva York.
6. Conclusiones 
Referencias

1. INTRODUCCIÓN Y PLANTEAMIENTO DEL PROBLEMA

Ángel María Camacho y Cano (1901-1993) ocupa un lugar destacado entre los pioneros de la música popular del Caribe colombiano que lograron trascender los circuitos regionales de difusión y alcanzar el mercado fonográfico internacional. Músico, intérprete, compositor, director de orquesta y profesor, desarrolló una intensa actividad artística durante las décadas de 1920 y 1930, período en el que participó en numerosas grabaciones realizadas en Colombia y, posteriormente, en Nueva York para importantes compañías discográficas estadounidenses.

Su trayectoria internacional ha sido estudiada principalmente desde la perspectiva de sus grabaciones y de su participación en el proceso de difusión de la música costeña colombiana. Sin embargo, detrás de ese proceso existió una etapa previa de formación, creación de repertorio y construcción de relaciones personales en distintas ciudades del Caribe colombiano, cuya importancia para comprender su posterior trayectoria merece una mayor atención.

Entre esas experiencias ocupa un lugar particular su permanencia en Montería entre 1927 y 1928. La documentación disponible permite reconocer en este período una etapa significativa de la vida artística de Camacho y Cano, relacionada con la enseñanza de la música y con los vínculos que estableció con personas y familias de la sociedad monteriana. Algunos de esos vínculos dejaron huellas posteriores en su actividad artística y permiten formular nuevas preguntas acerca del lugar que tuvo Montería en la trayectoria del compositor.

El problema que orienta esta investigación consiste en determinar qué significado tuvo la estancia de Camacho y Cano en Montería dentro del desarrollo de su trayectoria artística y hasta qué punto las experiencias y relaciones construidas durante ese período tuvieron continuidad en los años inmediatamente posteriores. En particular, interesa establecer si Montería constituyó solamente una etapa circunstancial de su actividad profesional o si, por el contrario, dejó huellas identificables en su producción musical, en sus relaciones personales y en el proceso que precedió a su proyección internacional.

En el marco anterior, la investigación busca aportar elementos para una comprensión más amplia de los procesos mediante los cuales los músicos del Caribe colombiano construyeron sus trayectorias profesionales en las primeras décadas del siglo XX, en un contexto en el que las redes personales, la enseñanza musical, los circuitos culturales regionales y las nuevas posibilidades ofrecidas por la industria fonográfica comenzaban a articularse de maneras novedosas.

Metodológicamente, se examina la relación de Camacho y Cano con Montería y con personajes vinculados al actual departamento de Córdoba durante el período 1927-1929; a partir de testimonios del propio compositor, fuentes hemerográficas, registros discográficos y estudios posteriores sobre su trayectoria y sobre la historia de la música popular colombiana. Dentro de este marco, se presta particular atención a la composición “Rosendo”, creada en Medellín en 1928, cuya letra y trayectoria posterior ofrecen un punto de observación privilegiado para explorar la relación entre memoria personal, experiencia local y creación musical.

2. CAMACHO Y CANO EN MONTERÍA

Antes de su salto a la escena internacional, el maestro Camacho y Cano tuvo un momento importante en tierras sinuanas, principalmente en Montería, ciudad que para esa época era el epicentro urbano más importante de la región bolivarense del Sinú, hoy perteneciente al Departamento de Córdoba. Previamente, tras retirarse de la Orquesta Lorduy, Camacho y Cano había estado en Sincelejo, ciudad a la que llegó en el año 1924 y creó una academia musical en la que tuvo “un buen número de alumnas, especialmente de la colonia Siria”.

Fue durante su etapa en Sincelejo cuando se produjo uno de los vínculos que habría de conducirlo a Montería. El médico, filántropo y dirigente cívico Miguel Rafael Méndez Martínez (1869-1961), natural de Ciénaga de Oro y figura prominente de la vida social monteriana; contrató a Camacho y Cano para trasladarse a Montería (El Colombiano, 1977), donde permaneció más de un año. Fuentes posteriores, particularmente Peter Wade, sitúan en 1927 la fundación del Instituto Musical de Montería por Camacho y Cano (Wade, 2000). Méndez era una figura prominente de la vida social y cultural monteriana y había sido impulsor y primer presidente del Club Montería desde 1917, institución que promovía también actividades musicales. La posible relación entre estas actividades y el Instituto Musical aún requiere documentación primaria.. 

Los anteriores hechos fueron expresados por Camacho y Cano en una extensa entrevista dada al coleccionista y locutor Gustavo Escobar Vélez, publicada en el diario El Colombiano de Medellín, el 19 de febrero de 1977. A continuación se muestra la publicación mencionada y, seguidamente, una imagen ampliada del acápite donde aparecen explícitamente lo citado en los textos anteriores (Imágenes 1a y 1b).

Imagen 1a. Artículo de El Colombiano donde Camacho y Cano cuenta su vida, 1977.

Fuente: El Colombiano, edición del 19 de febrero de 1977. Cortesía de Gustavo Escobar Vélez y Óscar Botero Franco.

Imagen 1b. Aparte del artículo anterior

La estancia en Montería parece haber tenido un propósito pedagógico. Diversas fuentes posteriores señalan a Camacho y Cano como fundador del Instituto Musical de Montería en 1927, entre ellas la del antropólogo y etnomusicólogo británico Peter Wade en su libro Música, raza y nación: música tropical en Colombia (Wade 2002: 105); hecho que permite asociar su presencia en la ciudad no solamente con la enseñanza privada de la música, sino con un proyecto institucional de formación musical.

Sobre El Instituto Musical de Montería no fue posible encontrar información sobre su localización en la ciudad, sus alumnos, temas y métodos de enseñanza y tiempo de duración. Esta ausencia documental abre, a su vez, una línea de investigación sobre una institución de la que hasta ahora conocemos su existencia, pero no su funcionamiento.

En Montería, la familia Chadid de Sucre le hizo una mejor oferta de trabajo para que regresara a Sincelejo, ciudad desde donde partió hacia Medellín en octubre de 1928. Viaje que fue registrado por el diario El Tiempo en su edición del 25 de octubre de ese año (imagen 2). En el rectángulo en rojo esta marcada la referencia.

Imagen 2. Registro de viaje de Camacho y Cano a Medellín en el año 1928

Fuente: El Tiempo, Edición del 25 de octubre de 1928

3. LA FAMILIA BUELVAS Y EL CUPLÉ “ROSENDO”: UNA MONTERÍA QUE VIAJÓ A NUEVA YORK EN PARTITURA. 1928-1929

En la entrevista citada anteriormente Camacho y Cano afirma que al llegar a Medellín se matriculó en el Conservatorio de Música para continuar sus estudios de solfeo y violín con el maestro Begué; en dicha ciudad hizo “buena liga con la colonia costeña”, mencionando a los señores “Juan Rosado y a los Buelvas de Montería: Manuel, Jesús Antonio y Rosendo”. Dice el maestro Camacho que Jesús Antonio llegó a ser gobernador de Córdoba. En la Imagen 3 se muestra la sección ampliada del artículo de El Colombiano mostrada en la imagen 1a.

Imagen 3. Sección ampliada de un aparte del artículo de El Colombiano mostrado en la imagen 1a. 


Camacho incurrió aquí, en una imprecisión de memoria: el Buelvas al que se refiere que "llegó a ser gobernador" no fue Jesús Antonio sino Manuel Antonio Buelvas Cabrales, quien fue designado como gobernador del recién creado departamento de Córdoba y tomó posesión el 23 de agosto de 1952. 

La cercanía y afecto de Camacho y Cano por la familia Buelvas de Montería trascendió el ámbito social al ser registrada en una canción que el maestro afirma haber compuesto en ritmo de cuplé (en español), titulada “Rosendo”, dedicada a Rosendo Buelvas (El Colombiano, 1977). Canción que hizo parte de un paquete de 16 documentadas por Massiris (2023:48), las cuales Camacho vendió a la Casa Bedout y sus partituras enviadas a la casa Victor de Nueva York, prensadas entre el 2 de enero y el 1 de agosto de 1929 (Massiris, 2023:48). Massiris también documentó otras siete composiciones vendidas por Camacho y Cano a representantes de los sellos Columbia y Brunswick, prensadas por estas casas entre junio y julio de 1929 (Massiris, 2023:48).

En conjunto, estas 23 composiciones muestran que el paso de Camacho por Medellín coincidió con un momento decisivo de incorporación de su obra al circuito fonográfico internacional. La grabación de “Rosendo” fue realizada por la Orquesta de la casa Victor dirigida por Eduardo Vigil y Robles con la interpretación de la soprano mexicana Margarita Cueto (1900-1977) (Imagen 4).

Imagen 4. Ficha de la canción Rosendo del catálogo de la DAHR.

Fuente: Discography of American Historical Recordings. (s.f.). Rosendo. University of California, Santa Bárbara. adp.library.ucsb.edu

El ritmo original de cuplé de Camacho fue adaptado al de One-Step que en aquel momento era un fenómeno musical en el mercado de baile estadounidense con proyección global. La adaptación al One-Step situó la composición en un lenguaje musical familiar para el mercado internacional de baile de la época. Al respecto, el maestro Enrique Luis Muñoz Vélez (comunicación personal, 9 de agosto de 2026) afirma que "entre el cuplé y el One-Step hay una cercanía al marcar la melodía cuadrada (binaria en 2/4) en sus pasos bailables" (Imagen 4). 

Imagen 4. Marbete del disco Rosendo, 1929
Cortesía de Sergio Quiroz Ochoa

En la misma comunicación Muñoz Vélez señala que en Camacho y Cano hubo un compositor dado  a recrear escenas del Standard Comedy (Comedia musical tipo Broadway) que lo hicieron famoso en los cabarets y teatros musicales de Estados Unidos. 

La interpretación vocal de Margarita Cueto, por su parte, le dio al compositor y a la canción un alto prestigio, dado que en 1929 era la voz femenina más grabada, difundida y comercialmente exitosa del mercado hispano hablante a nivel internacional.

4. “ROSENDO”. MEMORIA AFECTIVA DE MONTERIA CONVERTIDA EN CANCIÓN 

El análisis lírico de la letra de la canción “Rosendo” permite entenderla como una pequeña ficción dramática de amor, rechazo y arrepentimiento, construida por Ángel María Camacho y Cano alrededor de la figura de su amigo Rosendo Buelvas. La elección de un argumento amoroso para una dedicatoria amistosa no constituye una contradicción: Rosendo es el destinatario afectivo de la obra, mientras que la voz femenina y la historia sentimental pertenecen al universo ficcional del cuplé. En este contexto, Camacho convierte a su amigo Rosendo en protagonista de una pequeña ficción sentimental en la que aparece reivindicado moralmente por el desenlace. A continuación, se muestra la letra y audio de la canción.

Letra

I
Cuando yo estaba solita / En mi finca de Aranjuez
El señor Rosendo Buelvas / Hasta mi finca se fue
y el muy tumbo allá me dijo / Yo te quiero chiquitita
Si tu te vienes conmigo / A Montería por supuesto (hablado)
Sabrás qué es ser muy feliz / Y yo le contesté (hablado) 
Rosendo que estás diciendo / Rosendo tu estás mintiendo
Tus labios temblorosos te denuncian / Tus ojos me lo dan a comprender
Rosendo, no seas tan tonto / Rosendo, que el tiempo es oro
Procura, llevar tus cosas / a oídos de otra mujer
II
Los años después pasaron / y de Aranjuez me mudé
Y al señor Rosendo Buelvas / Ya más nunca lo encontré
Pero, al verme triste y sola / solita y con desengaños
de sus palabras sinceras / que ahora me arden (hablado)
Solo al tiempo me acorde / Y a solas me decía (hablado)
Rosendo, por qué te has ido / Rosendo, mi preferido
Mis labios temblorosos te fingieron / desprecio que no supo el corazón
Rosendo, no seas tan tonto / Rosendo, te espero pronto
Rosendo, vente corriendo / Rosendo, Luz de mi amor

Canto
Canción Rosendo
  

La presencia explícita de Montería, presentada como el destino donde la protagonista podría encontrar la felicidad, adquiere particular significado a la luz de la estancia de Camacho en esa ciudad. Camacho no solamente menciona a Montería; la convierte en una promesa de felicidad. La canción parece transformar así una experiencia personal y social de su etapa monteriana en materia artística. La Montería evocada por Camacho no parece ser simplemente un lugar geográfico, sino el espacio afectivo asociado a una etapa significativa y feliz de su propia vida.

Lo anterior no necesariamente significa que estamos ante una autobiografía amorosa de Camacho, pero sí ante una obra en la que una experiencia geográfica y social significativa para el compositor parece haberse transformado en materia de ficción; lo que permite interpretar al personaje de Rosendo como una representación literaria afectuosa de su amigo monteriano.

Finalmente, la circulación de la partitura hasta Nueva York y su grabación por Victor el 26 de abril de 1929 convierten a “Rosendo” en un testimonio excepcional del tránsito de una experiencia local monteriana hacia el naciente mercado fonográfico internacional. 

5. ANTOLÍN DÍAZ, EL CRONISTA CORDOBÉS QUE LE SEÑALÓ A CAMACHO EL CAMINO HACIA NUEVA YORK

Entre los cordobeses que incidieron en el rumbo que tomaría la carrera de Ángel María Camacho y Cano después de su estancia en Montería aparece un personaje que hasta ahora había permanecido en un segundo plano: Antolín Díaz, uno de los más importantes cronistas de la primera mitad del siglo XX en la región Caribe colombiana.

Según Albio Martínez Simanca, biógrafo de Antolín Díaz (1895-1968), el cronista nació en San Carlos población que hoy pertenece al departamento de Córdoba. Su trayectoria periodística estuvo estrechamente ligada al territorio sinuano. Siendo muy joven llegó a Montería y comenzó allí su carrera en la pequeña imprenta y periódico Fiat Lux, donde aprendió los distintos oficios de la tipografía y publicó sus primeros escritos. Posteriormente desarrolló una extensa carrera que lo llevó por Magangué, Barranquilla, Cartagena, Medellín y Bogotá. En Magangué fundó, entre 1921 y 1922, los periódicos “El Decoro” y el “Pequeño Diario”. Trabajó después como cronista en el periódico La Nación de Barranquilla, en El Mercurio de Cartagena, El Correo de Colombia (Medellín), El Espectador, El Tiempo y El Liberal, entre otros (Hoyos, 2010).

Su relación con el Sinú no fue, por tanto, circunstancial. Antolín Díaz fue un hombre formado en el ambiente cultural y periodístico de Montería y posteriormente uno de los cronistas que con mayor intensidad se ocuparon de la región. Años después, en 1935, publicaría Sinú, pasión y vida del trópico, obra en la que convirtió sus experiencias en la región en materia de reportaje y denuncia social (Hoyos, 2010).

Fue precisamente ese hombre, con profundas raíces en el mundo cultural costeño, quien se cruzó con Camacho durante la estancia del compositor en Medellín. El propio Camacho lo recordó casi medio siglo después, en la entrevista concedida a El Colombiano en 1977. Después de relatar su llegada a Medellín y sus relaciones con la colonia costeña, menciona expresamente a los Buelvas de Montería y añade una frase reveladora: “Antolín Díaz, un buen cronista, me impulsó para que abandonara a Colombia y me fuera a los Estados Unidos” (El Colombiano, 1977).

El testimonio de Camacho fue recogido posteriormente y enriquecido con nuevos detalles por el investigador Adolfo González Henríquez (1948-), al reconstruir esta etapa de la trayectoria del músico, recoge que el encuentro tuvo lugar en el Café París de Medellín y que Díaz le habría dado un consejo directo: “Lárguese de aquí, eso de vender su música a veinticinco pesos no es vida, váyase para Estados Unidos” (González, 2009).

Lo anterior permite ubicar a Antolín Díaz como un agente intelectual de la proyección de Camacho hacia Estados Unidos, al ayudarlo a interpretar las limitaciones del mercado en el que estaba trabajando. El consejo tenía, además, un fundamento en la propia experiencia de Díaz. Para entonces, el periodista había recorrido buena parte de la geografía cultural y periodística colombiana y estaba familiarizado con Medellín, donde trabajaba para El Correo de Colombia. Poco después, en junio de 1929, se trasladaría a Bogotá y se incorporaría a El Espectador, continuando una carrera que lo convertiría en uno de los cronistas más reconocidos del país (Garcés, 2019).

6. CONCLUSIONES

La reconstrucción de la trayectoria de Ángel María Camacho y Cano entre 1927 y 1929 permite reconsiderar la importancia de Montería en el proceso que condujo al músico hacia la internacionalización de su obra. Su permanencia durante más de un año en la ciudad, vinculada al médico y filántropo Miguel Rafael Méndez, tuvo una dimensión pedagógica asociada a la creación del Instituto Musical de Montería y una dimensión social expresada en los vínculos que estableció con familias y personajes de la sociedad local.

Entre esos vínculos sobresale la familia Buelvas y, particularmente, Rosendo Buelvas, a quien Camacho convertiría posteriormente en protagonista de uno de sus cuplés. Rosendo constituye así una pieza singular dentro de su repertorio. La canción no debe interpretarse como el relato de una experiencia amorosa necesariamente autobiográfica, sino como una ficción sentimental construida alrededor del nombre de un amigo. Sin embargo, la elección de Rosendo como protagonista y la presencia de Montería como el lugar asociado a la felicidad permiten reconocer en la obra la huella afectiva de una etapa significativa de la vida del compositor.

La importancia de Rosendo aumenta cuando se sigue el recorrido de su partitura. La obra, compuesta en Medellín en 1928 después de la experiencia monteriana, fue incorporada al circuito de partituras comercializadas por Camacho en esa ciudad y llegó a Nueva York, donde Victor la grabó el 26 de abril de 1929 con la soprano mexicana Margarita Cueto y la dirección de Eduardo Vigil y Robles. De esta manera, una experiencia nacida en el ámbito social y cultural de Montería terminó incorporándose al mercado fonográfico internacional.

La trayectoria de Antolín Díaz completa este proceso. El cronista cordobés, formado en Montería y vinculado posteriormente al periodismo de Medellín, fue recordado por Camacho como quien lo estimuló a buscar en Estados Unidos un horizonte profesional más amplio. Su intervención adquiere especial significado porque se produjo cuando el compositor ya había comenzado a vender sus obras en Medellín y se encontraba en contacto con los circuitos que comunicaban la producción musical colombiana con la industria fonográfica estadounidense.

Vista en conjunto, la evidencia permite sostener que Montería no constituyó un episodio marginal en la trayectoria de Camacho y Cano. Fue un espacio de enseñanza, sociabilidad y creación de vínculos que dejaron huellas reconocibles en su obra y que acompañaron al compositor en su posterior tránsito por Medellín y hacia Nueva York.

Rosendo resume de manera excepcional ese proceso: un amigo de Montería convertido en personaje, una ciudad convertida en promesa de felicidad, una experiencia local convertida en canción y una canción local convertida en registro fonográfico internacional. En este sentido, cuando Camacho partió hacia Nueva York, no dejó atrás a Montería: una parte de Montería viajó con él en su música.

REFERENCIAS

Garcés González, J. L. (2019, 12 de enero). Antolín Díaz, de la selva a la prensa bogotana. El Espectador.

González Henríquez, A. (2009). Música popular e identidad en Barranquilla, 1940-2000: De la cultura tropical a la identidad global. En M. Pardo Rojas (Ed.), Música y sociedad en Colombia: Traslaciones, legitimaciones e identificaciones. Editorial Universidad del Rosario.

Hoyos, J. J. (2010, julio). Antolín Díaz, el cronista. El Colombiano.

Massiris Cabeza, Á. (2023). Historiografía documentada de la producción fonográfica del Caribe colombiano en la primera mitad del siglo XX. Massiris, Producción Editorial.

El colombiano. (1977, 19 de febrero). Camacho y Cano cuenta su historia. 

Wade, P. (2000). Musica, raza, y nacion: Música tropical en Colombia. The University of Chicago Press.







2 comentarios:

  1. Gracias, Ángel.
    Tus investigaciones nos dejan mucho conocimiento sobre los inicios de nuestros músicos y de sus obras.
    Ángel María Camacho y Cano es uno de ellos.
    Qué bueno, Ángel Massiris
    Gracias

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  2. David Sánchez Juliao dijo que: “Córdoba es el territorio que más talento produce por kilómetro cuadrado” y también es inspiración para quien vive en ella. Montería es sólo una muestra.

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